- El Diriangén toma ventaja en la Final de Futbol ante el equipo Parmalat
Edgard Tijerino M.
Diriangén otra vez vencedor. Ahora 1-0, con un excelente gol conseguido por Milton Bustos a los 39 minutos de la segunda etapa, que hizo olvidar en ese instante de excitación suprema para todo Diriamba la confusión del planteo cacique y el discreto funcionamiento de sus hombres a lo largo de la mayor parte de los 90 minutos.
El resultado obliga al “sangrante” Parmalat a meter sus barbas en remojo, colocar los pies dentro del hielo y sus esperanzas debajo de la almohada, mientras llega la revancha el próximo domingo en Managua.
Un Diriangén que sigue escaso de futbol, escapó a dos momentos de terrible angustia: una estocada de Hamilton West que el árbitro no sentenció como gol legítimo durante el primer tiempo, y la fulminante entrada de Samuel Padilla en el último grito del drama, con la defensa cacique desorientada y el arquero Denis Espinoza tumbado, malograda increíblemente con un tiro desviado.
ENTRó A RESOLVER
La “puñalada” de Bustos, recién ingresado a la cancha como reemplazo del inadvertido mediocampista Miguel Ángel Sánchez, culminó espectacularmente una ágil y precisa maniobra de protección de balón, desmarque y fabricación de espacio para centrar, por parte de Remy Vanegas en el sector izquierdo.
Cuando en Diriamba se consideraba que el empate cero era una ganancia quedando sólo 6 minutos de acción, Vanegas tomó un balón por la izquierda en la proximidad del área presionado por dos defensas escalonados. Supo proteger el balón con suficiente sangre fría, y recurriendo a su destreza, se desplazó hacia el fondo con tiempo para enviar el pase al centro, a media altura, propicio para que con una impetuosa entrada, Bustos, inutilizando un intento de bloqueo, consiguiera rematar con prontitud.
Es la ley del deporte: ganan quienes saben aprovechar mejor las oportunidades, más allá de cualquier tipo de discusiones. Exactamente como lo demostró Diego Corrales en Las Vegas frente a José Luis Castillo la noche del sábado en Las Vegas.
EL GOL QUE NO SE APUNTó
Futbolísticamente, Parmalat fue superior en el primer tiempo, haciendo desaparecer la peligrosidad ofensiva de los Caciques, secuestrando a Emilio Palacios, y creando las mejores opciones, incluyendo la del gol que el árbitro central Argueta, sin apoyo del juez de línea, no llegó a apreciar.
Samuel Padilla entregó una pelota a Hamilton West con la necesaria amplitud para conseguir posición de tiro y tener tiempo de apretar el gatillo. El impacto de derecha “congeló” a Denis Espinoza rebotando en el horizontal, a la orilla de la escuadra izquierda del guardapalos, y picando adentro de la cabaña antes de salir.
Lo mostró la TV por el Canal 2, y pudimos comprobarlo, pero los árbitros no tienen monitor, ni el reglamento permite el uso del replay, aún con el antecedente de goles discutibles en finales de Copas del Mundo, como aquél de Inglaterra contra Alemania en 1966.
FALLA PADILLA
Ah, si ese gol de West hubiera sido contabilizado, ¿qué tanto habría cambiado el ritmo del partido?
Nunca averiguaremos algo sobre esa especulación inútil, porque lo que prevaleció es lo real, y el marcador permaneció 0-0.
Y sobre el final, Rocha que se escapa con pelota adelantada por la banda derecha, y libre de marca, envía el centro bajo que Espinoza, afectado por un defensa, no puede controlar desviando la pelota un poco hacia la izquierda. Ahí estaba Samuel Padilla, el hondureño, sin ningún estorbo, con todos los corazones sujetados en las gargantas, listo para la ejecución, pero su disparo, sin arquero, increíblemente fue errático.
A Padilla se lo tragó la tierra, y el Parmalat salió “herido” de Diriamba.