Autoridades salvadoreñas investigan en el lugar donde la nicaragüense Ángela Espinales y su cónyuge fueron asesinados.

Sepultan a nica en El Salvador

Elízabeth Romero Los restos mortales de la nicaragüense Ángela Espinales, de 26 años, conocida como Éricka Sandoval, fueron sepultados el lunes en el cementerio general de Sensuntepeque, El Salvador. Según reportes periodísticos, el cuerpo de la nicaragüense no pudo ser repatriado debido a las limitaciones económicas de sus familiares; que no lograron financiar los gastos […]

Elízabeth Romero

Los restos mortales de la nicaragüense Ángela Espinales, de 26 años, conocida como Éricka Sandoval, fueron sepultados el lunes en el cementerio general de Sensuntepeque, El Salvador.

Según reportes periodísticos, el cuerpo de la nicaragüense no pudo ser repatriado debido a las limitaciones económicas de sus familiares; que no lograron financiar los gastos .

Funcionarios del Ministerio del Exterior informaron en Managua que ningún familiar se presentó ante esa institución para realizar ningún de trámite.

Espinales era originaria de Puerto Tonalá, Chinandega, desde donde hace más de un año había llegado a trabajar a esa localidad salvadoreña. Se conoció que en Nicaragua viven tres hijas de la víctima.

El sepelio de la nicaragüense se efectuó junto al de su compañero de vida Luis Mario Portillo Cruz, de 37 años, así como los hermanos José Tomás, de 28 y César Portillo, de 40. El cuerpo del quinto fallecido fue sepultado ayer.

Los cinco miembros, en su mayoría de una misma familia salvadoreña, fueron asesinados a balazos la noche del sábado en Sensuntepeque.

La Prensa Gráfica, de El Salvador, destaca que la Fiscalía insistió en señalar que la matanza está relacionada presuntamente con el tráfico de drogas, lo cual ha sido negado por los familiares de la víctima.

Según sus familiares y las investigaciones policiales, cuatro sujetos vestidos de negro y con los rostros descubiertos, excepto uno que se supone fue el guía, ingresaron y dispararon en la vivienda de Luis Mario Portillo Cruz, quien se encontraba junto a la nicaragüense viendo televisión.

En su huida los desconocidos se encontraron con un joven de 17 años, a quien dispararon para evitar testigos. El muchacho falleció posteriormente.

Luego los homicidas se encontraron con los hermanos del fallecido, a quienes sin mediar palabras les dispararon a corta distancia.

Los vecinos y familiares auxiliaron a los hermanos Portillo porque aún tenían signos de vida, pero Tomás falleció antes de ingresar al hospital de Sensuntepeque, y César se rindió a la muerte cuando era atendido por los médicos.

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