Invierno entrará tarde y fuerte

Un invierno similar al del año pasado es lo que se espera para este 2005: lluvias copiosas en junio más la amenaza permanente de huracanes y tormentas. Pero en el clima los milagros existen y esto podría variar Wilder Pérez R. Un invierno normal. Esa es la predicción de la temporada lluviosa que hizo recientemente […]

  • Un invierno similar al del año pasado es lo que se espera para este 2005: lluvias copiosas en junio más la amenaza permanente de huracanes y tormentas. Pero en el clima los milagros existen y esto podría variar

Wilder Pérez R.

Un invierno normal. Esa es la predicción de la temporada lluviosa que hizo recientemente el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter). Al escuchar la noticia, algunos de los representantes de los productores a nivel nacional se alegraron.

“Un invierno normal debe ser sinónimo de lluvias casi a diario”, pudieron pensar. Sin embargo, el director del Ineter, Claudio Gutiérrez, advirtió que “normal significa que donde es seco, es seco. No va a haber muchas lluvias”.

El funcionario aclaró que la zona lluviosa será la misma de siempre, la Costa Atlántica, y por el contrario, la región seca, se presentará en el corredor que va desde Teustepe, en Boaco, o sea al noreste de la cuenca del lago Xolotlán, hasta llegar a Honduras, por el lado de Totogalpa, Somoto, Macuelizo y la parte norte de León y Chinandega.

Ante el desengaño, los productores se contentaron con conocer a detalle las perspectivas del primer “subperíodo” de la estación lluviosa, los meses de mayo, junio y julio de 2005.

En el mes de mayo, se espera que caigan entre 229 y 371 milímetros en el Pacífico Occidental del país, donde la norma histórica es de 254.

En el Pacífico Central, podrían caer entre 152 y 220 (la norma es de 169) y en el Pacífico Sur 152 a 270 (la norma es de 169).

En la región Norte, se esperan 115 a 162 milímetros de precipitación (128 como norma), en la Central caerían de 138 a 238 (la norma es de 153), y en el Atlántico de 229 a 376 (la norma es 254).

PELIGRO POR EL RETRASO

El que las probabilidades estén en concordancia con las normas, podría dar aliento, pero no todo es felicidad. Los detalles inspiran un desaire para los productores: el invierno entrará con cinco días de retraso, es decir, el 20 de mayo.

En la sala de reuniones del Ineter, Álvaro Fiallos, directivo de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), inmediatamente busca la fecha de entrada de la canícula, el 16 de julio. Los productores tendrán menos tiempo para sembrar y cosechar, la primera parte del invierno ni siquiera llegará a los 56 días.

“Estamos preocupados por la canícula y la entrada tardía de las lluvias, porque los cultivos de maíz tendrán 60 días para desarrollarse, cuando hay muchas especies que necesitan 80 días”, señala Fiallos.

“Por eso es que junio es importante, ese mes representa el 40 por ciento de toda la lluvia que cae en este primer subperíodo, la humedad que queda en la tierra puede ayudar”, indica Gutiérrez.

Por su parte, Fiallos es un poco más optimista y dice que hay que buscar variedades de maíz más adecuadas para tener buenas probabilidades de producción. Una de esas es el “maicillo viejano”, que dura 70 días. “Uno tiene que adecuarse a las condiciones del tiempo”.

ADAPTACIÓN

Con esta herramienta los productores demostraron mayor confianza en la producción de este año.

“Nos da una opción bastante amplia de lo que podemos esperar en la siembra de primera”, indica Alejandro Raskosky, secretario ejecutivo de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic).

Fiallos va más allá. “Por lo que estamos viendo, las expectativas climáticas para la agricultura, se ven venir muy buenas, y eso significaría que nosotros estamos a las puertas de una lluvia favorable para la producción agropecuaria”.

No obstante, advirtió que “son factores que no podemos manejar porque nos viene de arriba, y a como viene tenemos que aguantarlo”.

Para Gutiérrez la memoria reciente será determinante. La ventaja en esto es que esta primera parte del invierno se parecerá al de 2004, que a su vez fue similar a las temporadas lluviosas de 2003, 1994, 1988 y 1981.

Quienes podrían no estar preparados para fuertes lluvias, son las personas que viven en los puntos más propensos a derrumbes e inundaciones.

En junio del año pasado, las lluvias provocaron derrumbes en el cerro Musún que mataron a más de 30 personas. Eso, junto a las inundaciones, dejaron a más de cinco mil damnificados y 11 millones de dólares en pérdidas.

Gutiérrez aseguró que por eso se facilitó esta información al Sistema Nacional de Prevención, Mitigación y Atención de Desastres, así como a Defensa Civil. Ambas instituciones avanzaron el año pasado con la preparación y avituallamiento de los comités municipales de prevención del riesgo, pero esto no fue suficiente, ya que hay municipios pendientes de ser atendidos.

EXIGENCIAS

Pero ante la crisis económica que agobia al país, las prioridades de los productores no necesariamente están cómo sobrevivir ante una tormenta, sino en tener una producción segura.

Ante eso, Fiallos insistió en que “nuestra posición ante el Gobierno es de que necesitamos las políticas adecuadas, sobre todo para el financiamiento del ciclo, son urgentes para que no perdamos la oportunidad de un buen invierno”.

Según los cálculos del productor, los mil millones de córdobas que tiene disponible el Gobierno, y los mil 500 millones de la banca privada, son suficientes para cubrir las necesidades del ciclo agrícola.

“Los fondos están, el problema está en el acceso a esos fondos, que no son tan accesibles. Para el año pasado habían disponibles tres mil millones del Gobierno, la cuestión fue acceder a ellos”, comentó Fiallos.

MECANISMO CONFIABLE

Gutiérrez se sumó al optimismo de los productores, porque el haber establecido cifras probables para cada uno de los primeros tres meses de la temporada les permitirá mayor exactitud al seguimiento del invierno, ya que un mapa que aborde los tres meses, podría ser engañoso.

El año pasado, el Ineter falló en tres de 18 cálculos sobre los acumulados mensuales.

LLUVIAS ENGAÑOSAS

LLUVIAS ENGAÑOSAS A pesar de que el invierno no ha hecho su entrada oficial, las lluvias en estas semanas son una constante en distintos departamentos del país.

Esto está provocando confusión en algunos productores, que creen que el invierno llegó y ya iniciaron sus siembras.

Esta práctica llevaría a los productores, a perder sus semillas y de paso su producción, debido a que antes de la entrada del invierno podría haber una pausa de las lluvias.

Los dirigentes agrícolas se mostraron preocupados ante este hecho, ya que una vez iniciadas las siembras no habrá manera de que sus colegas recuperen sus semillas, debido a que carecen de la información necesaria para evitar caer en ese error.

La diferencia entre las lluvias de verano y las de invierno, está en el origen de cada una.

Las lluvias de la temporada de verano se dan como producto de frentes fríos provocados por el invierno astronómico, que se asienta principalmente en el hemisferio Norte de la Tierra.

Las precipitaciones del invierno “común” tienen su origen en la temporada de huracanes de los océanos Pacífico y Atlántico. La del Pacífico inicia a mediados de mayo, acarreando las lluvias tradicionales.

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