- Fantasma de Irak le acosa
Londres/ EFE
A menos de dos días para las elecciones, el primer ministro británico, el laborista Tony Blair, se lanzó ayer a la caza del voto indeciso, con la advertencia de que la economía del país corre “peligro” si los conservadores llegan al Gobierno.
Consciente de que la guerra de Irak le puede pasar factura en la urnas, Blair redobló ayer los esfuerzos para convencer a quienes no tienen claro su voto en circunscripciones clave del norte de Inglaterra, donde la consecución de escaños se presenta muy reñida.
Pese a que los sondeos de opinión le dan hasta diez puntos de delantera sobre su máximo rival, el conservador Michael Howard, el primer ministro teme que la abstención o el voto de castigo por la guerra puedan mermar de forma considerable esa ventaja.
Blair, acompañado por su ministro de Economía y eterno aspirante a sucederle algún día, Gordon Brown, de quien no se ha separado durante gran parte de la campaña por su popularidad, recurrió al “factor miedo” para persuadir al electorado que todavía vacila.
El mandatario advirtió de que la elección de los “tories” devolvería al Reino Unido a la época del último Gobierno conservador de John Major (abril 1992-mayo de 1997), que vivió una recesión económica.
Familiares de diez soldados británicos muertos en Irak amenazaron ayer con denunciar al primer ministro, Tony Blair, por haber “mentido” sobre las razones para ir a la guerra, a dos días de las elecciones generales en el Reino Unido.
Diez familias entregaron ayer una carta en el número 10 de Downing Street, residencia oficial del Primer Ministro, en la que solicitan una investigación pública sobre la legalidad del conflicto.