- Tras una década desde que se iniciaron los primeros contactos y la realización de ocho cumbres de ministros responsables del comercio, 34 países del hemisferio occidental no han logrado concluir las negociaciones para conformar el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), un mercado de 800 millones de habitantes
Mario José Moncada
Las posibilidades para que a corto plazo se logre concretar el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) parecen ser tan lejanas como la distancia geográfica que separa a Estados Unidos y Brasil, dos de las mayores economías del hemisferio occidental y actuales copresidentes del proceso, que luchan una tercia por lograr que el otro ceda en temas tan sensibles como los subsidios agrícolas o la apertura del mercado de los servicios.
Más de una década ha pasado desde que en la ciudad de Miami, Estados Unidos, el ahora ex presidente Bill Clinton lanzara con sus pares del hemisferio el proyecto para crear la mayor área de libre comercio con un mercado de 800 millones de habitantes distribuidos en 34 países, a excepción de Cuba, que juntos representan casi 40 millones de kilómetros cuadrados de extensión desde Alaska por el norte, hasta Argentina y Chile por el sur.
Los planes iniciales establecían que el ALCA debió ser una realidad desde inicios del presente año, pero las negociaciones para concretarlo se encuentran empantanadas desde hace año y medio cuando paradójicamente en Miami, donde se realizó la más reciente cumbre de los ministros de Comercio y donde el proyecto fue lanzado, no se llegó a acuerdos concretos que posibilitaran la integración de la región con un intercambio comercial anual de más de 600 mil millones de dólares.
“El ALCA todavía está en la agenda comercial, pero poco progreso se ha hecho debido a desacuerdos entre Brasil y Estados Unidos de cómo proceder. Los dos países tienen prioridades muy diversas que no pueden reconciliar”, refiere el especialista en Comercio Internacional y Finanzas, J.F. Hornbeck, del Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos, al brindar un panorama sobre el presente y futuro del ALCA, en declaraciones vía correo electrónico a LA PRENSA.
El especialista destaca que Brasil es el menos dependiente de todos los países latinoamericanos con el mercado de Estados Unidos, y no tiene ningún arreglo preferencial regional con Estados Unidos que busque proteger.
El asunto es de gigantes y de pequeños. Por un lado Brasil y en general Latinoamérica pretenden que países como Estados Unidos eliminen o reduzcan los subsidios agrícolas que otorgan a sus productores, y por el otro Estados Unidos está pidiendo un mayor acceso al mercado de los servicios y las compras gubernamentales.
En el centro se ubican los países que integran el grupo de las economías pequeñas, como Nicaragua, que son naciones con un ingreso per cápita anual de 1,200 dólares y con poblaciones no mayor a los 12 millones de habitantes, que intentan además recibir un trato asimétrico, es decir diferenciado y preferencial de acuerdo a su nivel de desarrollo.
INTENTA RETOMAR RITMO
Para Hornbeck, efectivamente el tema agrícola es uno de los principales pegones para llegar al ALCA, pero advierte que para emprender ese camino sería necesario algún progreso del tema de los subsidios en el seno de la Organización Mundial de Comercio (OMC), donde igual están estancadas la negociaciones para la liberalización del comercio mundial.
Aunque la última cumbre ministerial del ALCA tuvo lugar hace ya casi año y medio, los copresidentes, es decir Estados Unidos y Brasil, han estado en recientes pláticas con los demás países buscando algunas alternativas que permitan retomar el pulso de las negociaciones.
Las últimas consultas tuvieron lugar en febrero y marzo pasado, pero no ha habido grandes avances, ni siquiera para acordar la fecha de una nueva cumbre de los ministros responsables del Comercio.
“A partir de la fecha en que la situación entró a un nivel de estancamiento no se ha llegado a acuerdos sobre temas sensibles, como los subsidios a la exportación”, refiere entre tanto Dean García, director de Negociaciones Comerciales del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific), para quien el ALCA sigue siendo una prioridad en la agencia internacional de Nicaragua.
Pero ¿por qué a Nicaragua le interesa ser parte del ALCA? García responde en términos concretos: le permitirá mirar los mercados del Caribe y el Sur, mandando exportaciones diversas e importando desde ellos materia prima.
“El mercado del Caribe es virgen para nosotros. Es un mercado donde hay poder adquisitivo, donde convergen miles de turistas con un alto nivel de ingresos. Es un mercado altamente consumidor de productos diversos. Y los mercados del Sur no dejan de ser interesantes para ampliar nuestra oferta exportable, y traer desde ellos materias primas como minerales a más bajo precio”, sostiene.
“En el tema de los subsidios no nos ponemos de acuerdo en cuál va a ser el tratamiento que le vamos a dar al tema en el seno del ALCA, tomando en cuenta que otros países (como la Unión Europea y Japón) también tienen subsidios y exportan a nuestra región”, destaca.
García cuenta que hay varias propuestas que se discuten: una es no hacer nada en el marco del ALCA y dejar que se llegue a un acuerdo sobre los subsidios en la OMC; otra es no hacer nada y crear mecanismos de defensa para los países que, como Nicaragua, no tienen este tipo de ayuda a la producción; y una última que sería “la más dura” es atacar el problema reduciendo o eliminando los subsidios.
La segunda propuesta encaminada a crear mecanismos de protección sería una posible salida de consenso, que apoya Nicaragua.
LOS BLOQUES DE PODER
Para el economista Néstor Avendaño, el panorama no se vislumbra tan claro para concretar pronto el área de libre comercio del hemisferio.
“Estados Unidos siempre señala que el tema de los subsidios va a ser resuelto en la OMC, debido a que la Unión Europea y Japón igual dan grandes subsidios a sus productores. Entonces, esto pone en desventaja al sector agropecuario de Latinoamérica que ve reducida su competitividad. No es lo mismo la competitividad de un productor con un tractor, que la de uno con un par de bueyes”, ejemplifica.
Avendaño coincide en que los principales opositores al ALCA en Latinoamérica son Brasil y Argentina, “pero especialmente Brasil que produce el 50 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de la región, que indica que no va a permitir una serie de desventajas para sus productores y del resto de América del Sur, por el tema de los subsidios agrícolas de países como Estados Unidos”.
Para llegar al ALCA los grandes bloques tendrán que encontrar un punto medio, que les permita desarrollar “un conjunto equilibrado de derechos y obligaciones”, como afirma el representante del Mific, que a la alarga desemboque en la creación de un área donde exista el comercio sin barreras, sin subsidios, sin prácticas desleales, y con un creciente flujo de inversiones productivas.
Es así que el consenso deberá conciliar intereses de los grandes países desarrollados como Canadá y Estados Unidos, que dominan el campo de los servicios y que en una relación de poder con los demás países del ALCA se llevan el 72.3 por ciento de esa relación, según un informe publicado por el Mific.
México y Chile, con su fuerte industria, con el 10.59 y el 1.21 por ciento, respectivamente; mientras que los países miembros del Mercado Común del Sur (Mercosur) con su tremendo peso agrícola, se hacen con 5.76 por ciento de esa relación.
Y finalmente los países agrupados en el Mercado Común Centroamericano (MCCA), la Comunidad del Caribe (Caricom), la Comunidad Andina de Naciones (CAN), más Panamá y República Dominicana, que se quedan con el restante 5.44 por ciento del poder de esa relación.
En recientes intentos por mover las estancadas negociaciones del ALCA, Estados Unidos habría propuesto eliminar los subsidios a la exportación, pero no los subsidios que otorga a sus agricultores. La propuesta no ha convencido del todo.
Pero como dice Hornbeck, “no está claro cuánto progreso en lo que respecta a los temas agrícolas se puede lograr en la OMC, lo que podría ayudar a mover el ALCA”.
La situación parece complicada según las recientes declaraciones del director general de la OMC, el tailandés Supachai Panitchpakdi, quien señaló a los 148 países miembros que las negociaciones para la liberalización del comercio mundial están en un “momento crítico”.
EN EL TAPETE
El tema del ALCA recién empezó a palpitar en la agenda pública de los grandes líderes regionales, desde la Secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, hasta el Presidente de El Salvador, Elías Antonio Saca, y de aquéllos que lo cuestionan como los presidentes Hugo Chávez y Fidel Castro, de Venezuela y Cuba, respectivamente.
A nivel nacional, al asunto también se le sigue el pulso. Para Sinforiano Cáceres, presidente de la Federación Nacional de Cooperativas de Nicaragua (Fenacoop), si se aprueba el Tratado de Libre Comercio firmado por Estados Unidos con Centroamérica y República Dominicana (DR-Cafta), “para Nicaragua ya no tendría sentido el ALCA”.
“Pensamos que era más favorable impulsar el ALCA, porque la posición de Brasil es una posición de fuerza, al igual que la norteamericana, que ha frenado la negociación, porque en el ALCA podíamos luchar por la eliminación de los subsidios agrícolas”, sostuvo.
“El tema de los subsidios no fue un objeto de negociación en el DR-Cafta, sino que implicó la negociación del domping, pues vamos a tener un mercado de precios distorsionados de productos producidos con subsidios”, añadió.
En el ámbito internacional el Canciller de Argentina, Rafael Bielsa, negó que haya “muerto” el ALCA, según informó la agencia de noticias EFE, pero sostuvo que Argentina y sus socios del Mercosur están “preparados” para reanudar las negociaciones “siempre que sean equitativas”.
La semana pasada durante su viaje a Brasil, Rice sostuvo que el liderazgo brasileño es fundamental para hacer avanzar las negociaciones del ALCA.
“Sería muy importante que Estados Unidos preste atención al hecho de que nosotros no estamos negociando solos, sino con Argentina, Uruguay y Paraguay. Estamos juntos con nuestros socios del Mercosur”, declaró entretanto el asesor de Relaciones Internacionales de la Presidencia de Brasil, Marco Aurelio García, citado por la prensa internacional.
LOS PEQUEÑOS
Las negociaciones del ALCA han permitido lograr algunos puntos de consenso, entre ellos definir lo que se entiende por economías más pequeñas. En ese grupo se incluyen los países con una población inferior a los ocho millones de habitantes y con un ingreso per cápita anual de 1,000 dólares, como Haití, Honduras, Nicaragua y Guyana; más otro grupo de países con una población inferior a los 12 millones de personas, con un ingreso de 1,200 dólares, como Guatemala, Suriname, Ecuador y República Dominicana.