- Liverpool en gran final ante Chelsea
Edgard Tijerino M.
¡Qué final amigos! Provoca infartos. Queda sólo un minuto pendiente de los seis de reposición, y de espaldas al paredón, el Chelsea muestra todos sus colmillos, presiona con una intensidad que asfixia al Liverpool que gana 1-0 desde el tercer minuto, y fabrica la gran oportunidad de cierre de juego: un balón abierto por Lampard hacia la izquierda es golpeado con la cabeza por Robben hacia el centro del área pequeña, y el flojo despeje, lo deja bajo el control de Gudjohnsen con un ángulo pequeño, pero lo suficiente para un remate mortífero.
El cañonazo de Gudjohnsen, de derecha, parecía ser la estocada largamente esperada por el Chelsea, pero pasó echando humo y silbando junto al poste izquierdo, y los miles de corazones que estaban por hacer explosión en Anfield, regresaron a la normalidad.
Ahí, en ese momento, después de dos arremetidas casi consecutivas de Ojibril Cisse que hubieran terminado con el suspenso, murió el Chelsea, pese al esfuerzo, buen juego y profundidad desplegados en el brillante segundo tiempo, y sobrevivió el Liverpool avanzando, a la Final de la Liga de Campeones.
En el inicio del juego, con Lampard sin brújula, el Chelsea no pudo organizarse, y el Liverpool que fabricó y concretó desde muy temprano la primera oportunidad que se le presentó apenas a los 3 minutos de haberse puesto en movimiento el balón, supo establecerse apretando tuercas y cerrando espacios, para conservar ese 1-0 en la pizarra.
Repentinamente, la cancha se tiñe de rojo. Ataca el Liverpool. Gerrard mete una pelota por elevación que Milán Barros va a buscar con determinación frente a la salida del arquero Cech. El rebote, deja el balón danzando en el área chica defendida por el Chelsea, y Luis García hace su aparición superando el esfuerzo de Terry y la llegada tardía de William Gallas.
No se necesitó de la cámara lenta porque todo fue suave, y claro. El “cachetazo” de García, y el recorrido de la pelota que entró sin prisa, burlándose de Gallas y haciendo vibrar las tribunas en Anfield.
Previamente, todas las flechas se inclinaban por el Chelsea, nuevo Campeón del futbol inglés después de una sequía de 50 años. Su ventaja en recursos humanos y técnicos, su mayor capacidad de penetración, el contar con el talento, la solidez y la versatilidad de Frank Lampard, lo colocaban como favorito.
Pero Liverpool no entiende de eso. Es un equipo de mucha bravura y un gran manejo de sus zonas. Sus defensas muerden, se mueven armónicamente, y saben salir con claridad y pelota dominada.
EL CIERRE, UNA CÁTEDRA
Los rojos, desajustaron al Chelsea en el primer tiempo, y en el segundo, defendiendo bravamente el 1-0, supieron aguantar con un esfuerzo asombroso, el crecimiento del Chelsea con Lampard funcionando como ese inmenso centrocampista que es.