- Ganancias se les van en gastossuperfluos y hay despreocupaciónen el manejo de costos
- Tampoco les interesa ahorrar,asegura estudioso del tema
Wilder Pérez R. yMirna Velásquez
El viernes pasado todo volvió a la normalidad. Los buses volvieron a sus rutas, desapareció la gente caminando, colgando de las camionetas piratas o en bicicleta, y el valor del pasaje se mantuvo en 2.50 córdobas.
Para eso, el Gobierno y la Alcaldía de Managua garantizaron el desembolso de 30 millones de córdobas durante los próximos tres meses para los transportistas, y superaron así la cifra de 100 millones, que fueron entregados a cuenta de subsidio en menos de un año.
Por su parte, los transportistas garantizaron seguir trabajando al igual que antes: con los mismos buses y la misma atención, que los usuarios tildan de chatarras y donde reciben mal trato.
Al recibir la noticia, Hugo Vélez, quien fuera director del transporte bajo la presidencia de Violeta Barrios de Chamorro, queda incrédulo y se pregunta: “¿Dar subsidio a cambio de qué, qué se le está dando al usuario a cambio?” Para responderse de inmediato: “Dan millones sin pedir nada a cambio. ¡Hay que pedir resultados!”
PÉSIMOS ADMINISTRADORES
“No se han interesado en invertir en su negocio, las ganancias se les van en gastos superfluos, hay mala administración, despreocupación en el manejo de costos, no les interesa ahorrar ni manejar sus costos”, indica.
Vélez no desconoce que la crisis se deba a las alzas en el precio internacional del petróleo, pero afirma de manera tajante que “la crisis hay que saberla administrar, con factores externos el Gobierno debe responder; en cuanto a factores internos, uno debe buscar disminuir costos a base de mayor productividad, que en el transporte significa trasladar más pasajeros a menor costo, pero aquí no hay mayor productividad porque la calidad es desastrosa”.
Y es que en la lista de acuerdos de la mesa multisectorial del diálogo, la frase más común es: “El Gobierno de Nicaragua y la Alcaldía de Managua se comprometen a…”, mientras que los transportistas únicamente garantizan restablecer el servicio.
Más tarde Vélez añade una frase a su respuesta: “No les interesa por falta de capacidad técnica”. Aunque no responde si se refiere a Pedro Solórzano, Ministro de Transporte, acepta que se refiere a las autoridades que manejaron el tema.
SIN COMPROMISOS
Ramón Cruz, dirigente de la cooperativa de buses Parrales Vallejos, considera que el gremio de transportistas no tiene la obligación de ofrecer “algo a cambio” de los 30 millones de subsidio que van a recibir, puesto que este canon será usado para compensar los gastos que no logran cubrir debido al bajo precio de la tarifa.
“Es como que vos recibás un salario y se te incremente la luz, el agua, y en tu trabajo te den un subsidio. Digamos, es un subsidio de transporte para compensar la transportación de tu casa a tu trabajo, y que después te digan ellos (los empleadores) que porque te están dando subsidios vos tenés que componer tu casa, pintarla y todo eso, son dos cosas muy diferentes”, ejemplificó.
“Lo que estás apenas es compensando lo que estás gastando de más, o sea no tenés ganancias y estás gastando de más”, insistió Cruz.
Lejos de encontrar una solución eficaz al maltrato a los usuarios de parte de los buseros, éstos han optado por “bajar” a los ayudantes, es decir despedirlos.
Cruz reconoce el mal comportamiento de los transportistas y cree que la responsabilidad recae tanto en el conductor como en el ayudante, pero no señala ninguna alternativa de fondo para resolver este aspecto.
COMPORTAMIENTO DE BUSEROS
“Una cosa es el comportamiento del transportista como del conductor. El comportamiento en la vía, eso es un defecto humano. Otra cosa es el trato que tiene el ayudante que nosotros lo hemos venido bajando. En la mayoría de cooperativas ya se ha bajado el ayudante, que es un proceso lento”, expuso.
“Si vos te vas a la ruta 168, que era una de las más criticadas en Managua, vos vas a ver que de hace un año para acá han mejorado el trato, en la 101 lo mismo, en la 170 ya no andan los ayudantes, entonces el trato es el ayudante porque es un chavalo que está comenzando y está metido dentro del barrio”, aseguró.
Cruz afirma con propiedad que no se les puede criticar por el mal estado de los autobuses, pues “el mejoramiento de las unidades se mira, porque las unidades que habían el año pasado han sido reemplazadas por otras unidades y eso es mejoramiento”.
Ovidio Reyes, quien funge como asesor en el Ministerio de Hacienda y Crédito Público, no duda que el precio del pasaje debe ser de tres córdobas, de acuerdo a los cálculos hechos. “Hicimos los cálculos de la estructura de costos actual con las unidades existentes que están valoradas en unos ocho mil dólares promedio cada unidad, y eso es lo que tiene que costar el pasaje”, expuso.
GOBIERNO FOMENTA DESORDEN
La actitud de los gobiernos central y municipal termina encendiendo el fuego, ya que según el experto Hugo Vélez, comete el “grave error de permitir que la solución la asuman los usuarios, ya sea mediante subsidio directo o indirecto a los transportistas”.
Eso supuestamente fomenta las carencias de administración que tienen los buseros, potencializando el problema del transporte, el cual se divide en tres factores, según el experto.
El primero es de orden financiero y técnico, que tiene que ver con los costos de operaciones y la movilización del número de pasajeros. Sólo el combustible representa entre el 20 y el 25 por ciento de esos costos.
El segundo es el costo político, debido al impacto social que implica y que ni el Alcalde, ni ningún otro funcionario, está dispuesto a pagar.
El tercero es el “¿cómo?”, y también lo explica Vélez: “Hay que recordar que el transporte es un servicio, que consiste en la calidad, la manera en que se transporta y el confort”.
Y los buseros no han sido capaces de administrar la crisis, de tal forma que “no han hecho nada por minimizar el impacto, disminuyendo costos vía ahorro y medidas técnicas para incidir en dichos costos”.
MEDIDAS TÉCNICAS
El experto indica que existen medidas técnicas para enfrentar la crisis, como alargar la frecuencia en horas que no son pico, pero eso se logra con calidad, ya que de lo contrario lo que provocan es un rechazo total.
Sin embargo, la mejor solución estaría en un manejo serio y planificado de parte de las autoridades gubernamentales, que sería a mediano plazo y que permita justamente manejar la crisis.
Pero advierte que no sólo el dinero solucionará este problema. El factor humano es una parte clave del transporte, y en éste no se interesan los transportistas. La falta de educación y de cuidado al elegir el personal les puede salir gratis a los buseros y si embargo no lo hacen.
Y Vélez cierra con una advertencia: “En tres meses que va a durar el subsidio no va a cambiar el trato a la gente, a lo más que se puede llegar es a que, con el servicio diferenciado, uno se monte en el mismo bus que antes, sólo que nadie va a ir de pie, pero nada más”.