Cual si se tratase de un perro, la soldado estadounidense Lyndie England sostiene la cuerda amarrada al cuello de un prisionero de guerra iraquí.

Soldado gringa abusadora de iraquíes se declara culpable

Espera que leden 11 añosde prisiónen vez de 16 Fort Hood, EE.UU./EFE Lynndie England, la joven soldado estadounidense que se convirtió en la cara visible de los abusos y las torturas en la prisión iraquí de Abu Ghraib, entonó ayer el “mea culpa” para conseguir una reducción de su condena. La defensa negoció con la […]

  • Espera que leden 11 añosde prisiónen vez de 16

Fort Hood, EE.UU./EFE

Lynndie England, la joven soldado estadounidense que se convirtió en la cara visible de los abusos y las torturas en la prisión iraquí de Abu Ghraib, entonó ayer el “mea culpa” para conseguir una reducción de su condena.

La defensa negoció con la acusación un acuerdo que llevó a England, de 22 años, a admitir siete de los nueve cargos que pesaban en su contra. A cambio, sus abogados lograron que se retirasen los dos cargos restantes.

Con un escueto “sí señor”, la soldado dejó claro que comprendía sus derechos y las consecuencias de su declaración cuando asumió la culpabilidad de dos delitos de conspiración, cuatro de maltrato de prisioneros y uno de negligencia en el cumplimiento del deber.

La acusación retiró un cargo relacionado con la comisión de actos indecentes contra reclusos iraquíes y otro por desobedecer órdenes de sus superiores.

El juez militar que lleva el caso, el coronel James Pohl, deberá pronunciarse ahora sobre si acepta o no su declaración de culpabilidad.

En caso de que lo haga, un jurado integrado por oficiales y soldados alistados decidirá la pena contra England que, gracias al pacto entre la defensa y la acusación, se verá reducida de un máximo posible de 16 años y medio de prisión a un máximo de 11 años.

La defensa intentará que su veredicto no sea tan duro, con el argumento de que la joven soldado sufre serias discapacidades y problemas mentales, tal y como anunció la semana pasada su abogado Rick Hernández.

Está previsto que a finales de esta misma semana se conozca el fallo final contra esta mujer.

La reservista del Ejército apareció en varias fotografías que dieron la vuelta al mundo y que reflejan, de forma muy gráfica, las humillaciones, maltratos, abusos y vejaciones sexuales que sufrieron los reclusos de la cárcel de Abu Ghraib, situada a las afueras de Bagdad, por parte de sus captores estadounidenses.

En una de esas fotografías, England aparece apuntando a los genitales de un prisionero, con un cigarrillo en la mano y una amplia sonrisa. En otra, se la ve tirando de una correa amarrada al cuello de un prisionero desnudo.

El caso sorprendió aún más porque, cuando saltó a la luz, England estaba embarazada de varios meses y, al parecer, quien entonces era su pareja era el líder del grupo de militares estadounidenses que protagonizó los abusos.

Se trata de Charles Graner, definido por una de sus víctimas como el “principal torturador”, durante el consejo de guerra que en enero le condenó a diez años de prisión.

Graner, considerado el padre del hijo que England dio a luz en octubre del 2004, se casó el mes pasado con la soldado Megan Ambuhl, otra de las implicadas en el mismo caso.

En total, son siete miembros de la policía militar y los servicios de inteligencia del Ejército de EE.UU. —todos ellos soldados u oficiales de bajo rango—, los que fueron acusados formalmente de distintos cargos relacionados con el abuso, maltrato y humillación de los reclusos de Abu Ghraib.

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