Escuela mariano martí, se puede apreciar el estado en que se encontraba antes de ser restaurada y como está en la actualidad.

Ejemplo mundial de restauración

Roberto Sánchez RamírezESPECIAL PARA LA [email protected] El proceso de restauración, preservación y re-creación de la Habana Vieja, es reconocido en el mundo entero como uno de los más exitosos y creativos; se le considera una experiencia ejemplar de restauración y gestión patrimonial. Así respondió el Dr. Francisco José Lacayo Parajón, a la pregunta de qué […]

Roberto Sánchez RamírezESPECIAL PARA LA [email protected]

El proceso de restauración, preservación y re-creación de la Habana Vieja, es reconocido en el mundo entero como uno de los más exitosos y creativos; se le considera una experiencia ejemplar de restauración y gestión patrimonial. Así respondió el Dr. Francisco José Lacayo Parajón, a la pregunta de qué pensaba sobre la restauración de la Habana Vieja, a cargo de la Oficina del Historiador de la Ciudad, Dr. Eusebio Leal Spengler.

El doctor Lacayo Parajón, nicaragüense, Director de la Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe de la UNESCO, con sede en La Habana, ha acumulado conocimientos y experiencias que lo califican como un verdadero experto en este y otros temas relacionados con el patrimonio. Conversar con él es un reto al tiempo. Es como querer detenerlo para que no finalice la plática, más si se trata de una entrevista, como la que tuvimos en su residencia en La Habana, con la agradable presencia de su esposa Dilia, encargada de su agenda. Después de algunas preguntas, me convencí que las respuestas las tenía que escribir “de corrido” y así resultó esta entrevista.

EL PLAN MAESTRO

El proceso, así como su instrumento institucional, la Oficina del Historiador, que muy creativa y eficazmente dirige el Dr. Eusebio Leal Spengler, están respaldados por una política nacional que le han garantizado una continuidad coherente, sistemática y acumulativa, a lo largo de décadas, pero sobre todo en los últimos doce años.

El Plan Maestro se sustenta en serias investigaciones científica, que garantizan una restauración y salvaguarda del patrimonio en coherencia con las raíces históricas objetivas y lo protege contra cualquier manipulación oportunista de los símbolos y realidades. La Habana Vieja cuenta con equipos de eminentes científicos y técnicos y se apoya en laboratorios de química, física, biología, etc., para sus diferentes acciones. Un riguroso y holístico Plan Maestro integral hace de ese proceso, al mismo tiempo, además de un hecho cultural, un proceso social, urbanístico y educativo, generador de desarrollo humano, social y económico.

El modelo de restauración y conservación de la ciudad no expulsa a la comunidad nativa del espacio patrimonial —como ha sucedido lamentablemente en otros sitios históricos del mundo— sino que más bien la involucra protagónicamente en el proceso de restauración y preservación, convirtiéndola en la primera beneficiaria del desarrollo social y económico que ha engendrado el modelo de la Habana Vieja. El proceso de restauración y conservación ha acrecentado el sano orgullo cívico de pertenencia a dicha comunidad y, por ende, el desarrollo y la gobernabilidad.

La Habana Vieja ha logrado implementar un modelo que logra generar los recursos necesarios para su ejecución y puesta en práctica. Se trata de un caso ejemplar de restauración patrimonial que, no sólo deja de ser una “carga presupuestaria”, sino que se convierte en motor de desarrollo y generador de empleo de divisas, sin prostituir la naturaleza específica de la riqueza patrimonial.

La concepción y práctica del modelo, articula, en forma natural el llamado patrimonio material (edificios, monumentos, sitios etc.) con el patrimonio denominado inmaterial o intangible, expresado en las tradiciones, usos, festividades, ambientes urbanos, creencias vividas comunitariamente, así como los instrumentos y conjuntos de oralidad que los acompañan.

LA OBRA DE LEAL Y SU EQUIPO

El doctor Eusebio Leal Spengler y su eficaz equipo humano han convertido la recuperación de cada “recuerdo” o “ambiente del pasado”, en un punto de partida para la generación de nuevos espacios funcionales cotidianos. Así, por ejemplo, el museo de chocolate, no sólo recupera el saber y la historia de esta exquisita bebida, sino que crea un espacio de esparcimiento en donde se produce, oferta y disfruta el chocolate en pleno siglo XXI.

Igual experiencia puede verse en el museo del perfume, en donde, en un muy avanzado laboratorio, se producen los aromas de los siglos XVI y XVII, al mismo tiempo que se rescatan y conservan dichas tradiciones productivas, lo que permite ofertar, a la población nacional y al turismo, aromas a la carta, con la asesoría de científicos y técnicos modernos, que, tras recuperar y preservar el saber tradicional, le dan una funcionalidad moderna. Como esos hay muchos ejemplos en la Habana Vieja.

Al mismo tiempo que el modelo de la Habana Vieja ha creado decenas de museos urbanos, en ese reducido espacio territorial, ha promovido en dichos museos una dinámica que atrae, no sólo al visitante turístico, sino también al usuario nacional de los numerosos servicios cotidianos que dichos museos brindan.

La restauración y preservación de la Habana Vieja es, asimismo, el pilar axial y catalizador, para la creación ingeniosa y armónica de los nuevos espacios de la Nueva Ciudad Vieja. Con los recursos que la funcionalidad de los sitios y tradiciones restaurados generan, crean espacios con funciones modernas tales como escuelas en los museos, hogares para las personas de tercera edad y para madres solteras, un acuarium moderno que, sin desentonar con el ambiente de la vieja ciudad, ofrece un rincón muy apreciado por la población para “tomar aire fresco”. El convento de San Francisco, exquisitamente restaurado, es hoy, al mismo tiempo, un museo y un auditorio muy concurrido en donde se puede disfrutar de conciertos de música sacra y clásica.

El modelo de la Habana Vieja ha articulado un variado y complejo sistema de instituciones y empresas de toda índole que mantienen la ciudad en estado permanente de actividad académica y social. No sólo tiene su propia estación radial, hoteles, hostales (antiguas casas señoriales restauradas exquisitamente), sus revistas y boletines culturales sino que muchos de estos sitios y locales se ofertan, con eficiencia, como espacio para la realización de todo tipo de actividades promovidas por instituciones estatales, gremiales, nacionales, internacionales que aprecian poder llevar a cabo seminarios, encuentros, foros, y festivales de contenido variado, teniendo como marco la bella ciudad restaurada. Durante la inauguración de la Bienal de Artes Plásticas en el año 2000, afirmé que “La Habana, más que una ciudad con agendas culturales, es una ciudad embarazada de cultura”.

NUEVOS VIEJOS EDIFICIOS

El plan general ha integrado un proyecto de desarrollo humano local que responde a muchas necesidades cotidianas de la población y acrecenta la motivación para participar ciudadanamente. Cabe señalar que este modelo de La Habana Vieja es quizá uno de los pocos en el mundo que ha engendrado ya los nuevos-viejos oficios, institucionalizando centros educativos en donde se forman numerosos jóvenes en las técnicas casi desaparecidas de restauración de piedras, maderas, textiles, etc. de épocas y materiales pasados. Más de una ciudad ha recibido ya la cooperación técnica generosa de la Habana Vieja en la restauración de sus propias riquezas patrimoniales.

La oficina Regional de la UNESCO, a petición del Historiador de la Ciudad, Dr. Eusebio Leal, realizó hace pocos meses un proceso de evaluación de este modelo ya tan conocido por Spengler y admirado en el mundo. Dentro de unas semanas saldrán a la luz los resultados de esta evaluación.

Ya desde ahora podemos avanzar que los resultados de dicha evaluación, realizada por eminentes especialistas. Serán un aporte muy útil para demostrar que, en el mundo moderno, una correcta gestión del patrimonio, de la diversidad cultural y de la creatividad de las sociedades (bellas artes, artesanías, y todo tipo de creatividad) lejos de ser necesariamente una “carga presupuestaria”, “un gasto suntuario”, puede convertirse en verdadero motor de desarrollo social y económico y en uno de los insumos más sustentables para la industria del turismo.

Academia de Geografía e Historia de Nicaragua.

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