- Lucha por sacar adelante a su familia
Alberto Rayo Ruiz
La Academia de Beisbol de Nicaragua (Beisnic) no está integrada por jóvenes pasivos. Son luchadores por naturaleza. No tienen mentalidad de montón. Tienen deseo de algo más que competir. Con sed de triunfo.
Con la cualidad de quienes comienzan donde los demás abandonan: determinación. Prefieren morir en el intento, antes de quedarse con la visión de lo que pudo haber sido. Están decididos a ser estrellas.
Y el pelotero Jonathan José Loáisiga Martínez es —posiblemente— lo que una vez imaginó Denis Martínez sería el proyecto de la Academia Beisnic: talento y actitud de campeón, pese a las dificultades.
En estos tiempos se conocen a cientos de jóvenes deportistas nicaragüenses que abandonan sus sueños, por creer que todos los recursos están agotados o porque nunca existió una real posibilidad.
De entre ellos logró escapar Loáisiga, receptor de 1.79 metros de estatura y 180 libras de la novena Beisnic en el Campeonato Juvenil Mayor de la Liga Nicaragüense de Beisbol Profesional (LNBP).
“Puedo alcanzar grandes niveles en el beisbol, siempre y cuando me lo proponga con mucha madurez. Hay que recordar que todo lo bueno cuesta, y hay que hacer un esfuerzo para lograrlo”, compartió el pelotero de 15 años, próximo a cumplir 16, tras finalizar los entrenamientos en el Estadio Jackie Robinson del Instituto Nicaragüense de Juventud y Deportes (Injude).
“El bateo es una de mis mayores cualidades y defensivamente trato de hacer lo mejor que puedo”, dijo Loáisiga luego de reconocer que tiene varios aspectos técnicos que mejorar, y que confía superar.
“Jonathan tiene un gran corazón y una disposición para trabajar excelente”, comentó Germán Espinoza, gerente de operaciones de la academia. “Él y todos los muchachos de Beisnic son grandes”, acotó.
UNA VIDA DURA
Detrás de las grandes aptitudes de un jugador, hay una cruz que —en algunos casos— nunca se termina de cargar y que en ocasiones se ignora. Son esas cruces de dificultades que impulsan a seguir adelante y que —irónicamente— animan a esforzarse más, por alcanzar el sueño.
“Mi familia vive en condiciones económicas bien pobres. Esa es la verdad, no tengo porqué esconderlo. Mi papá es taxista, único trabajo que pudo conseguir, y mi mamá trabaja en la zona franca”, exteriorizó el receptor quien reside en Villa Bulgaria.
“Pero eso no me frustra, al contrario, es una razón del por qué debo superarme. Tengo que pagarle a mis padres todo el sacrificio que han hecho por mi”, añadió el joven jugador.
“Todo lo que yo hago es con esfuerzo, para tener el dinero que podría dar mejores condiciones a mi familia”, continuó Loáisiga, quien aclaró que en ningún momento la falta de recursos económicos ha afectado la relación familiar.
“El dinero sirve para mejorar condiciones, pero nunca comprará la felicidad que me han dado mis padres. Mis padres me han dado amor, y eso no hace ver mucho nuestra condición económica”, expresó.
“ADMIRO A RODRÍGUEZ”
¿El catcher que más gusta?
Admiro Iván Rodríguez por su guante, bate y dirección del juego.
¿Tu pelotero favorito?
Sammy Sosa, por carisma y poder.
¿Como quién quisieras ser?
Albert Pujols, Barry Bonds e Iván y Alex Rodríguez, son los más completos.
¿Tu equipo favorito?
Siempre serán los Yanquis.
¿Meta a corto plazo?
Ser de los mejores receptores y bateadores de la juvenil profesional.
¿Personaje que más admirás?
A mis padres y a mi entrenador Roberto “Boby” Espino.
Jonathan Loáisiga se está cultivando como receptor, aunque él mismo admite que su mayor fortaleza es el bateo.