El nicaragüense Luis Pérez ha terminado su trabajo: Luis Bolaños, quien osó desafiarlo, está en el piso, mientras el nica conserva su corona mundial supermosca de la FIB, tras una clara victoria.

Pérez controló su ferocidad

Edgard Tijerino M. Después de saltar sobre el “cadáver” de Luis Bolaños, es natural preguntarnos: ¿Cuál es el próximo paso del nicaragüense Luis Pérez? Obviamente, si la báscula no es todavía un terrible enemigo, Luis debe realizar un par de defensas en el casillero de las 115 libras. Si se ve acorralado como tantos otros […]

Edgard Tijerino M.

Después de saltar sobre el “cadáver” de Luis Bolaños, es natural preguntarnos: ¿Cuál es el próximo paso del nicaragüense Luis Pérez?

Obviamente, si la báscula no es todavía un terrible enemigo, Luis debe realizar un par de defensas en el casillero de las 115 libras.

Si se ve acorralado como tantos otros púgiles, tendrá forzosamente que saltar hacia las 118 libras. Dispone de la estatura, la envergadura física y el poder necesario, para hacer campaña y abrirse paso entre los gallos, y hasta pensar en ir más allá con el paso del tiempo.

LA READAPTACIóN

Quienes vieron las dos peleas intensas y violentas que Luis Pérez protagonizó con Félix Machado, seguramente esperaban verlo salir con tanto ímpetu como un toro de lidia, en busca de atormentar lo más pronto posible a un retador tan largamente desconectado del ring como él, pero bastante envejecido, carente de punch y naturalmente, deteriorado en su consistencia.

Es complicado retomar el ritmo, acomodarse rápidamente en la distancia, manejar convenientemente los diferentes ángulos y forzar las acciones, cuando has estado inactivo.

Lo sabía muy bien Rosendo Álvarez, el hombre de la voz con más autoridad en la esquina de Pérez, y por supuesto, también Rubén Gómez y Ray Mendoza.

En consecuencia, era necesario controlar la ferocidad del pinolero. ¿Por qué precipitarse si algunas pistas sobre Bolaños lo señalaban como un no favorito?

Lo que vimos a lo largo de casi seis rounds, fue producto de un plan de acción muy bien trazado, y que le permitió a Pérez, construir un triunfo claro, rotundo y sin dificultades, en la segunda defensa de su cinturón FIB de las 115 libras.

Sin tener una idea clara sobre el estilo, la capacidad de agresión y el nivel de resistencia de Bolaños, se decidió que Pérez, utilizando su larga y lacerante derecha para establecer la distancia, controlara su ímpetu en busca de captar señales de las intenciones, recursos y peligrosidad del retador colombiano.

BOLAÑOS INUTILIZADO

Saliendo de una inactividad que debe haberle parecido tan prolongada como la eternidad, Pérez controló su ímpetu en el primer asalto mientras Bolaños se movía hacia su derecha con el objetivo de tener una mejor visión del directo punzante del nica, y luego hacia su izquierda, tratando de obtener un mejor ángulo para arremeter y descargar.

Todavía se escuchaba el tañido de la campana llamando al segundo asalto, cuando vimos caer a Bolaños empujado por un golpe recto de derecha. Pérez se mostró sorprendido por la efectividad de ese disparo, y se percató, que el retador, difícilmente podría incomodarlo pese a su insistencia.

El efecto de ese impacto, se captó rápidamente. Bolaños supo que sus rounds estaban contados, y que su mayor pretensión, era tratar de alargar la pelea metiéndose cautelosamente al campo minado.

PÉREZ SIN PRISA

Ver a Pérez manejarse con frialdad y sin apresuramiento pese a lo favorable de la situación en el tercer asalto, nos indicó que el muchacho utilizaría cualquier tiempo, para ir a fondo.

Con Bolaños moviéndose frente al toro, con capa pero sin banderillas ni espada, Pérez terminó de asentarse antes de pisar el acelerador, y se refugió prudentemente en la espera de las oportunidades que Bolaños, intentando ser escurridizo, le ofrecería.

Y así fue. Bolaños adquirió cierta confianza en el quinto asalto. Fue con su derecha adentro y llegó al rostro de Luis, combinando ocasionalmente su izquierda, no tímida pero poco efectiva por la longitud que requería para su desarrollo.

Sin embargo, Pérez no lo dejó crecer. Cerró fuerte la vuelta con sus poderosos rectos de derecha, y le hizo sentir su superioridad física.

CERO SUSPENSO

Una vez que se aclararon las imágenes, se desnudaron las intenciones y tuvimos una idea clara sobre las propuestas de cada uno, acabó el suspenso.

La caída de Bolaños en el quinto round, fue una señal que el final estaba cada vez más cerca. A esa altura, su posibilidad de sobrevivir, dependía estrictamente del interés de Pérez por simplificar.

Es por eso que cuando el nica agrede combinando sus golpes y liquida a Bolaños con contundencia y sencillez, nadie se sintió sorprendido. Para nuestra imaginación, sólo quedó pendiente la ferocidad de Pérez al servicio del espectáculo.

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