Edgard Tijerino M.
Diriangén es finalista amigos. Con el empate 1-1 obtenido ayer contra viento y marea en Diriamba, ha decapitado al Estelí, sin duda, el equipo de futbol mejor orientado en el torneo, y el que puso al servicio del espectáculo y de acuerdo a sus necesidades, más piernas, habilidad, intensidad, criterio y esfuerzo, en busca de la victoria.
Pero, ¿por qué diablos no siempre gana el que mejor trabajo hace?, ¿cómo funciona la justicia en el futbol?
Frente a la exigencia de vencer o morir, Estelí se volcó de entrada sobre el campamento cacique, y como el pasado domingo, el arquero Denis Espinoza, volvió a ser un “pulpo” custodiando su cabaña, frustrando reiteradamente las constantes oportunidades fabricadas por los norteños.
¿Qué importa la diferencia de calidad en los goles? Eso nunca se mide para determinar méritos.
La ofensiva sostenida por el Estelí alcanzó su punto de ebullición alrededor del minuto 39 del primer tiempo, con Víctor Hugo Sánchez recibiendo una pelota desde atrás consecuencia de una maniobra rápida, y consiguiendo con la prontitud requerida, la posición de tiro y la precisión para apretar el gatillo desde lejos, provocando primero sorpresa y después asombro, haciendo crujir el travesaño ante la inutilización de Espinoza.
El rebote, quedó sin dueño por un instante, pero David Martínez apareció bruscamente en pantalla y barriéndose espectacularmente, sacudió las redes caciques para el 1-0 que equilibraba el presente de los dos equipos, borrando el autogol de Francisco Lagos en Estelí.
Hasta ese momento, Diriangén estaba pagando la factura del miedo. ¿Fue decisión de Mauricio Cruz antes de salir de escena para incorporarse a un curso de adiestramiento, que Diriangén se replegara y especulara intentando provocar desajustes en el engranaje norteño?
Mostró una preocupante falta de confianza en sus recursos el ahora finalista, mientras Estelí, controlaba el medio campo, el balón, y las proyecciones ofensivas manteniendo a la defensa cacique atravesando múltiples complicaciones en su zona roja.
Apenas iniciando el juego, Espinoza atajó un cabezazo hacia abajo de Rudel Calero que provocó escalofríos, se quedó con un centro amenazante de David Solórzano, hizo fallar a Calero cerrando oportunamente el espacio, vio pasar silbando cañonazos de Carlos Alonso y David Martínez con esa inconfundible señal de alerta, y neutralizó un cabezazo de Solórzano.
Diriangén en tanto fue reducido a gestiones de Emilio Palacios con un tiro libre, un zurdazo y una penetración.
Claro, estando atrás 1-0, Diriangén fue obligado a tomar riesgos, y mejoró su accionar sin alcanzar el despliegue y profundidad del Estelí.