EFE, AFP
ROMA.- El sacerdote dominico Konrad Stanislaw Hejmo, acusado de haber espiado a Juan Pablo II a finales de la década de los setenta y principios de los ochenta, ha insistido en medios italianos en que nunca trabajó para los servicios secretos comunistas, aunque ha admitido que en esa época pecó de ingenuo.
En declaraciones a los principales diarios italianos, el religioso polaco, de 69 años, rechaza las revelaciones realizadas esta semana por el presidente del Instituto polaco de la Memoria Nacional, Leon Kieres, quien aseguró que el padre Hejmo colaboró con la policía secreta comunista.
“Nunca he sido un agente; llamadme tonto o ingenuo, pero espía no”, afirma en distintas entrevistas el sacerdote, muy conocido en el Vaticano, pues se dedicaba a traer peregrinos polacos a las audiencias de Juan Pablo II.
Hejmo denunció este viernes una campaña mundial para desprestigiar al Pontífice fallecido. “Se trata de una operación internacional para atacar la memoria de Juan Pablo II”, denunció.