¡Oh, pasiones desbordadasque en un beso sagrado juntaron nuestros labios inocentes que jamás habían besado más que mejillas rosadas y pálidas frentes! Bien que fuimos indiferentes ante consejos sin razones y vanas opiniones de hipócritas corazones, que por besarnos ese día con cruel alevosía quisieron condenarnos, por tal razón amada mía ¡Volvamos a besarnos! ¿Quién fuese, Estela mi amor, la razón de tu existencia, luz a tu florida primavera, sino yo y mi paciencia para cuidarte como a una flor la vida entera? ¿Quién sino tú la primera que me pudo enseñar el arte de amar, y la forma de besar con tan fina expresión sin mácula de un corazón que bien sabe incendiarnos, amada mía por tal razón ¡Volvamos a besarnos! Ya con nuestros labios entumidos por tan apasionado beso, quiero dar tregua a tus labios rojos, más no creas que por eso de besar tus labios encendidos, y de mirarte fijamente a los ojos se irán de mi alma los antojos. Al contrario, si mi alma reposa es para besar tu boca de rosa con un beso más intenso y más fuerte que el primero; beso que vierte mistela para embriagarnos, amada mía, mientras llega la muerte¡Volvamos a besarnos!

Pasiones desbordadas   Raún Latino Pasiones desbordadas   Raún Latino ¡Oh, pasiones desbordadasque en un beso sagrado juntaron nuestros labios inocentes que jamás habían besado más que mejillas rosadas y pálidas frentes! Bien que fuimos indiferentes ante consejos sin razones y vanas opiniones de hipócritas corazones, que por besarnos ese día con cruel alevosía quisieron […]

Pasiones desbordadas

 

Raún Latino



Pasiones desbordadas


 



Raún Latino



¡Oh, pasiones desbordadas
que en un beso sagrado
juntaron nuestros labios inocentes
que jamás habían besado
más que mejillas rosadas
y pálidas frentes!
Bien que fuimos indiferentes
ante consejos sin razones
y vanas opiniones
de hipócritas corazones,
que por besarnos ese día
con cruel alevosía
quisieron condenarnos,
por tal razón amada mía
¡Volvamos a besarnos!

¿Quién fuese, Estela mi amor, la razón de tu existencia, luz a tu florida primavera, sino yo y mi paciencia para cuidarte como a una flor la vida entera?
¿Quién sino tú la primera
que me pudo enseñar
el arte de amar,
y la forma de besar
con tan fina expresión
sin mácula de un corazón
que bien sabe incendiarnos,
amada mía por tal razón
¡Volvamos a besarnos!

Ya con nuestros labios entumidos por tan apasionado beso, quiero dar tregua a tus labios rojos, más no creas que por eso de besar tus labios encendidos,
y de mirarte fijamente a los ojos se irán de mi alma los antojos.
Al contrario, si mi alma reposa es para besar tu boca de rosa con un beso más intenso y más fuerte
que el primero; beso que vierte mistela para embriagarnos, amada mía,
mientras llega la muerte
¡Volvamos a besarnos!

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