- “Tren de aseo” estaba guardado
Wilder Pérez R.
Tras los hechos de violencia del lunes pasado, las calles de Managua parecían abandonadas. Y lo estaban, ya que la Alcaldía había suspendido el servicio de aseo público silenciosamente, para no exponer sus unidades.
Hasta ayer fue notorio ver los restos de llantas quemadas, los tumultos de adoquines, vidrios rotos y hasta esqueletos de vehículos quemados en al menos 14 puntos de las vías principales. Managua parecía una ciudad en postguerra.
En 36 horas sin aseo en la mitad de Managua, la capital acumuló 600 toneladas de basura extra, según el reporte de Elmer Guillén, responsable de la Dirección de Limpieza Pública, de la Alcaldía.
Guillén explicó que el servicio de aseo se dejó de prestar a la 1:00 p.m. del lunes pasado, luego que uno de los camiones recolectores escapara de ser quemado por personas que protestaban en contra del Gobierno.
“Y ayer (el martes) mantuvimos guardadas las unidades, por precaución, por los disturbios que había en las calles”, afirmó Guillén.
Sin embargo, este miércoles las labores continuaron en los distritos Dos y Tres, y la parte baja del Cuatro, sitios que el pasado martes quedaron sin limpiarse. Además, se atendieron los barrios restantes con regularidad.
“No tuvimos mayores problemas, hubo 600 toneladas más de basura, pero no fue ningún problema recogerla y transportarla”, aseguró el funcionario.
DELEGADOS DE DISTRITOS MINIMIZAN DESASTRE
Uno de los distritos más afectados por los desechos que dejaron los protestantes, fue el Cuatro. De 14 puntos conflictivos que hubo en toda Managua, por lo menos cinco se dieron en esa jurisdicción.
Eduardo Calero, director de Servicios Municipales de ese Distrito, dijo no obstante que la recolección de basura en las calles se llevó a cabo con toda normalidad.
“La basura de más no fue mucha, porque al quemarse las llantas lo que quedó fueron cenizas, y los alambres que quedan se montan y ya”, comentó.
La excepción, según Calero, estuvo en los 100 metros cuadrados de adoquines despegados en las cercanías del puente El Edén, donde el trabajo fue más arduo.
Otra que tenía difícil la Alcaldía, fue la remoción de un microbús Robur quemado cerca del puente Larreynaga, que había quedado cruzado en plena línea amarilla, en medio de la vía, pero un camión privado se lo llevó antes.
Se necesitaron 60 viajes de camiones para trasladar la basura del Distrito Cuatro, al botadero municipal conocido como La Chureca.