AFP
SAN SALVADOR.- Unos 2,000 ex pandilleros salvadoreños, muchos de ellos con tatuajes, abandonaron el camino de la violencia y bajo la guía espiritual del Tabernáculo Bautista de Avivamiento, han iniciado un proceso de readaptación respaldado por el gobierno.
Venciendo su pasado de rebeldía y en algunos casos de droga, este viernes unos 200 de los más de 2,000 jóvenes en proceso de readaptación se reunieron en el Tabernáculo de San Bartolo, unos 10 km al este de la capital.
En ese local religioso realizaron la primera demostración pública de que abandonan las pandillas, estimulados por el denominado “Ministerio Lázaro”, coordinado por un pastor, Carlos Rivas.
El emotivo acto, que contó con la presencia de miembros del cuerpo diplomático, fue presidido por los ministros de Gobernación, René Figueroa; el titular de Defensa, general Otto Romero; el director de la Policía Nacional Civil(PNC), Ricardo Meneses, y otros funcionarios de Gobierno.
“Todos tenemos obligación de ayudarles, la formación que han recibido les abre nuevos caminos y les brinda la oportunidad de progresar en su futuro”, manifestó el ministro Figueroa a los ex pandilleros, que recibieron diplomas tras haber aprendido el oficio de “electricista”.
El general Romero aseguró, por su parte, que la institución castrense se suma al esfuerzo, en virtud de que “hay una franja de pandilleros que son recuperables, otro grupo es tratable a mediano plazo y para otros habría que revisar el marco jurídico”.
Uno de los jóvenes readaptados, Víctor Manuel Figueroa, de 21 años, llevaba aún estampado un tatuaje en su rostro con el número 18, de la denominada “Mara 18”.
“El programa de la iglesia es una gran ayuda para todos nosotros. Solos no podemos avanzar, primero Dios vamos a salir adelante”, dijo a la AFP el joven, que permaneció ocho años en la mara (pandilla).
“Es un trabajo muy fuerte, porque uno se resiste, pero se requiere sobre todo de voluntad, porque tenemos que apartarnos de la pandilla de nosotros, de abandonar la calle (…), cuesta pero se sale adelante, y lo bueno es que nuestros antiguos camaradas, que todavía están en el barrio, respetan la decisión”, aseguró Figueroa.
Según cifras oficiales, en El Salvador existen entre 10,000 y 13,000 pandilleros que delinquen y a diario dejan un promedio de nueve muertos.
Para combatir las pandillas el Gobierno inició el año pasado el denominado plan “Super Mano Dura”, que involucra a la Policía y al Ejército en operativos de persecución de los pandilleros.
DISPUESTOS A CAMBIAR
El pastor Rafael Castillo, que es capellán de la Policía y también trabaja con los jóvenes ex pandilleros, declaró a la AFP que “lo que estamos viendo es una muestra de lo que se puede hacer con la ayuda de Dios”.
“Los jóvenes están dispuestos a cambiar, de volver a una vida diferente, a una vida de bien, porque tenemos testimonios de jóvenes que eran líderes de las pandillas entre los años 1993-1994, y ahora son pastores, eso es una muestra de que todo se puede si hay voluntad”, enfatizó Castillo.
El programa de readaptación, que se inició hace un año, incluye a jóvenes de 9 a 24 años de las ciudades periféricas de Soyapango, Ilopango y Ciudad Delgado.
El ministro Figueroa ofreció facilidades a todos los jóvenes que deseen borrar los tatuajes de su cuerpo, que los deletan como ex pandilleros. En ese sentido adelantó que además de las instituciones que ya lo facilitan, habrán otras que también van a adquirir el equipo necesario para hacerlo.
El problema de las pandillas acapara la atención de los países centroamericanos, que el pasado 1 de abril durante una cumbre presidencial en Honduras acordaron fortalecer el combate conjunto de ese problema social en expansión.