Gustavo Ortega C.
** Definitivamente no es el mejor momento para el país y lo peor es que todos los que pueden dar una respuesta a la crisis esperan hasta que la sangre corre para dar soluciones a medias.
** Reiteramos lo que hemos dicho hasta el cansancio, está largo el día que vamos a salir de pobres.
** Cargamos sobre nuestros hombros una deuda interna millonaria, casi dos mil millones de dólares, y nadie busca soluciones.
** Persisten en sus cargos los auditores y consultores que lo que hacen es decir: En Nicaragua hay pobreza.
** ¿Hasta cuándo señores? ¿Quién dará respuestas? Dejen la arrogancia y la escasa inteligencia a un lado. Y la cosa es pareja, Gobierno y partidos políticos en el Legislativo dejan mucho que desear.
** De no ser por las remesas familiares quién sabe qué pasaría en Nicaragua, sean 500 u 800, pues no hay certeza de la cifra, son el oxígeno de la economía, si no que lo digan quienes las perciben.
** En otro asunto, los asteriscos se enteraron de que un par de altos funcionarios están pensando renunciar porque “el salario no es acorde a sus capacidades”.
** Les deseamos buen viaje señores, si acaso deciden irse, pues todos los funcionarios deberían agradecer a Dios que comen gracias a los impuestos que todos pagamos y a la cooperación externa.
** Aunque mucha cooperación viene como préstamo y al final también nos tocará pagarlo de nuestras bolsas. Pero bueno, algunos son medio eficientes, eso compensa a veces la frustración.
** Antes que se nos olvide: Señores de la Superintendencia de Bancos controlen a los inquisidores de las tarjetas de crédito, ya no se sabe qué pensar, ya conocen hasta la talla de zapato de los potenciales clientes.
** Eso es ya una especie de espionaje y violación a la intimidad que ralla en la irresponsabilidad. Hay que ponerle freno al asunto.
** Lo que es peor es que los asteriscos se enteraron de que existe muchísima complicidad por parte de las oficinas de Recursos Humanos de las empresas.
** Así que señoras y señores, cuando los llamen a “ofrecer” tarjetas no descarten que la referencia es de un “gato casero”.