- Han pasado 100 días desde que Dionisio Marenco asumió la Alcaldía de Managua, y desde el 15 de enero ha ido de error en error.Ha gestado malas relaciones con transportistas, los contribuyentes le hacen mala cara, los estudiantes lo ven con recelo, su partido lo ha tenido que salvar de la hoguera y Managua arde frente a él, mientras repite la misma frase: “No puedo hacer nada”
Wilder Pérez yJosé Adán Silva
Desde el 15 de enero, día en que Dionisio Marenco asumió la administración de la Alcaldía de Managua, hasta hoy, han pasado 100 días.
A pesar del respaldo sin reservas que su partido el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) le prodigó durante todo el proceso electoral, y aun ahora en tiempos de crisis, el nuevo edil de Managua no ha podido tomar ninguna decisión de trascendencia, sin que las cosas le salgan mal.
Tan mal le ha ido a Marenco, que no pudo montar un concierto público donde el principal atractivo sería el grupo mexicano Molotov; por el contrario, los únicos molotov que ha visto son los que estudiantes, transportistas y policías se lanzan —entre piedras, morteros y bombas lacrimógenas— en las calles de su municipio, sin que él pueda hacer algo para detener el ardiente resultado de este concierto de anarquía que azota Managua desde hace más de 40 días.
Muy consciente de ello se muestra Marenco, que aun con lo jovial y franco con que acepta la entrevista, no quiso calificar su propia gestión. Para él, su administración se asemeja más a una pelea de boxeo que a un reto personal que asegura no importarle.
100 DÍAS DE BOXEO
“Es muy difícil para mí valorar eso, los primeros 100 días de trabajo en una Alcaldía son casi como los primeros tres asaltos de una pelea de boxeo, te vas al tanteo a ver qué pasa”, dice Marenco, un experto negociador político al que su experiencia no le ha servido de mucho para imponer el orden en una de las facultades que le confiere la Ley de Municipios.
En esos tres primeros rounds de tanteo, a como usted le llama, mientras “estudia” al contrincante, ha recibido bastantes golpes por su mala defensa. La opinión pública lo caricaturiza como alguien que no hace nada.
Recibimos el presupuesto hecho, los planes de trabajo hechos, no teníamos ningún margen de maniobra, entonces es muy mal momento para evaluar porque no tenés control de ninguna de las cosas que hacés en los primeros 100 días, pero administrativamente sí logramos por el lado de los ingresos, superar un poquito las metas esperadas, logramos hacer lo que estaba en el presupuesto y estamos sorteando una crisis muy grande del transporte que no es fácil agarrarla al comienzo. En tres meses no se le ve ni la panza a una embarazada.
NO SE HACE “EL MAJE”, DICE MARENCO
En esta justificación, Marenco toca uno de los temas por el cual se ha ganado mala fama ante distintos sectores políticos, sociales y mediáticos: el transporte.
Precisamente el gran argumento con que algunos políticos justifican la ola de violencia que azota al municipio de Managua desde hace tres semanas, es la demanda de los transportistas por subir el valor del pasaje ante el incremento del precio internacional del petróleo.
A eso se le suma la negativa de los estudiantes a permitir el incremento del precio del pasaje por parte de los transportistas y ello, sumado a la falta de presencia gubernamental y al juego político de sandinistas y liberales, ha provocado un peligroso cóctel socio-político que se ve en las calles de Managua con buses quemados, tranques por doquier, batallas callejeras, llantas quemadas, nubes de gases lacrimógenos y una terrible imagen de inestabilidad política.
“¿Y yo que tengo que ver con eso?”, se pregunta Marenco. Él mismo se responde: “No está la solución en mis manos, para ser justo, ni el señor presidente Enrique Bolaños puede solucionar el problema porque el precio internacional del combustible no es algo que se genere en Nicaragua.
Se le recuerda, señor Alcalde, que usted firmó un acuerdo donde autoriza el alza del precio del pasaje de 2.50 a 3.00 córdobas, y luego se echó para atrás y eso generó que los transportistas le irrespetaran y los estudiantes entraran en conflicto con los buseros.
Las caricaturas me ponen al lado de los buseros, como si yo protejo a los buseros. Yo lo que he dicho es que honestamente el pasaje vale tres córdobas, pero tampoco se puede joder a los transportistas. Sin embargo ahora que comienza la fase de conflicto, de alguna manera siento que el estado de opinión y las demandas de las personas que están participando se van enfocando hacia la dirección correcta, que es un problema más global.
Yo ni siquiera me atrevo a decir que es problema del Gobierno, porque va más allá, pero es un problema de tal magnitud que el Gobierno central debe ponerse enfrente de él. No es que me quiera lavar las manos o me quiera hacer el maje, pero ningún Alcalde del país tiene las herramientas suficientes para resolverlo. Yo he leído al Presidente decir que nos tenemos que acostumbrar al precio del crudo cuando llegue a 100 dólares, y eso no me parece responsable, él debe administrar la crisis y esa administración la tiene que hacer el responsable superior, o si quieren que la hagan los alcaldes, que me deje administrar la política tributaria de la ciudad.
MALOS AUGURIOS EDILICIOS
Marenco no reconoce en un inicio, que no ha tenido la suficiente capacidad para resolver los problemas de Managua. Al final, tras una larga explicación, reconoce que si algún error ha cometido, ha sido de buena voluntad y en búsqueda de soluciones.
“Firmé un acuerdo, hablé con los transportistas, hice propuestas, pedí respaldo, pero no obtuve respuestas y más bien el Gobierno da la espalda y me cae el muerto a mí, como si yo tuviera los recursos para dar el subsidio. Yo no tengo la capacidad suficiente para resolver, porque no puedo ponerle precios a las cosas. Hablé con la Asamblea para tratar de meter una ley tributaria municipal con un plan de arbitrio municipal que me permita gravar los combustibles en Managua y los demás alcaldes en el país puedan hacer lo mismo; la población no aguanta que le suban el precio sin un incremento real, y el Gobierno no quiere subir de verdad los salarios; no puedo cobrar un peso cuando el que recauda es el Estado, y es ahí cuando digo que si yo fracasé en los intentos de solucionar la crisis, el Gobierno central tiene que retomar la responsabilidad porque mientras los usuarios protestan y dicen que debemos poner el orden, pues el Presidente anda viajando y diciendo que aquí no ocurre nada”.
El alcalde Marenco cree, o más bien se considera, una imagen satanizada desde el Gobierno central.
“Yo firmé porque el Gobierno se comprometió a subir el salario mínimo para enfrentar el alza, pero no esperé que se fueran a burlar de la gente y subirle una miseria. Lo último. Suponé que yo soy el culpable, que firmé mal y que soy una bestia, está bien, si así se sienten contentos, no hay problema, pero el problema va seguir, se va a incrementar, y eliminándome a mí o responsabilizándome a mí no se va resolver el problema y la crisis va a seguir”.
MÁS NOTICIAS MALAS QUE BUENAS
Dionisio Marenco ha salido este año en las primeras planas de los periódicos, más por las malas noticias que por las buenas.
Fue objeto de duras críticas por haber intentado amarrar el cobro del Impuesto de Bienes Inmuebles al pago del Sticker de Rodamiento que cada año cobran la Policía Nacional y la Alcaldía de Managua. Aunque en un inicio mantuvo su propuesta, al final cedió y no volvió a insistir en el tema.
Luego, firmó un acuerdo de aumento del pasaje con los transportistas y fue desconocido por sus subordinados del Concejo municipal y el Instituto Regulador del Transporte del Municipio de Managua, quienes anularon el acuerdo y volvieron a dejar el valor del pasaje en 2.5 córdobas y no los 3.00 córdobas que autorizó Marenco.
Antes, se había ganado las críticas de adversarios que vieron como un acto de radicalismo político el que se haya mandado a borrar el nombre de su ex compañero de partido y anterior Alcalde de Managua, Herty Lewites, de la monumental concha acústica que se construyó cerca de El Malecón de Managua.
A la pregunta concreta de que si tiene algo de lo que pueda considerarse orgulloso en su estadía como Alcalde, Marenco responde con algo que parece una aceptación: “Es que en tres meses no se construye ni un buen plano de una gran obra”, dice, pero agrega que ha andado recorriendo Managua en múltiples pequeñas cosas como construcción de cunetas, reparaciones de calles, puentes peatonales y “mil babosaditas más”.
Quizás, dice, lo más importante sería el inicio de las gestiones para desarrollar su proyecto insignia: el “bus-way”, un transporte rápido y moderno que descongestionaría el tráfico y ayudaría a agilizar el ahora caótico sistema de transporte público. Lo demás, críticas y reclamos, dice Marenco, no le preocupan.
“Que se me critique a mí no me interesa, yo no estoy aquí en un concurso de popularidad ni quiero salir con aplausos ni estoy aspirando a ningún a cargo ni me interesa caerle bien a nadie; me interesa hacer mi trabajo. He hecho lo correcto y con la mayor buena voluntad; si ha salido mal no es culpa mía, son las circunstancias”.
TAREA PARTIDARIA
¿Alguna vez pensó que la Alcaldía sería algo fácil?“Nunca lo pensé así, pero esto tampoco nunca ha sido un reto personal, yo estoy cumpliendo una tarea partidaria, yo soy un partisano, no soy un libre-pensador ni alguien que especule para obtener ganancias políticas o económicas”.