- Ambientalista dice queinvasores han quemado másde tres mil hectáreas debosques en reserva caribeña
- Consejo Regional discutirá situación en sesión extraordinaria
Heberto Jarquín M. CORRESPONSAL/TRIÁNGULO MINERO
La reserva forestal de Cola Blanca y las cabeceras del río Kukalaya, uno de los más caudalosos de la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), han sido víctimas del fuego que últimamente ha devorado vastos sectores boscosos de este rincón de Nicaragua.
El ambientalista del Triángulo Minero, Jacinto Icabalceta Sevilla, denunció que las implacables quemas de bosques han consumido más de tres mil hectáreas de selva tropical.
“Lo peor de todo es que estos incendios forestales son provocados por la mano del hombre”, aseguró Icabalceta, quien atribuye la autoría de tales incendios a colonos que se han asentado en las riberas del río Kukalaya y las faldas del cerro Cola Blanca, núcleo de una de las mayores reservas naturales del país.
El secretario del Concejo de Bonanza, Marvin Úbeda Guevara, informó que se realizó un diagnóstico en la reserva forestal de Cola Blanca y se comprobó que existe una colonia de unos 400 invasores.
“Algunos de estos colonos son madereros furtivos y otros se dedican a negociar con tierras”, indicó Úbeda, quien advirtió que se procesará judicialmente a varias personas que han pegado fuego al bosque.
“El Gobierno Municipal de Bonanza estudia la forma de reubicar a estos paracaidistas para que no sigan destruyendo el bosque”, añadió.
CONTRASENTIDO
El ecologista Jacinto Icabalceta señaló que los colonos pegan fuego al bosque porque creen que de esa forma demuestran que el terreno calcinado les pertenece al haber evidencia de algún tipo de acción humana sobre el territorio.
“En la mayoría de los casos, los pirómanos son precaristas que después de destruir el bosque venden la parcela a ganaderos y terratenientes del interior del país”, refirió.
“Al vender áreas despaladas, los precaristas que se dedican al negocio de tierras, argumentan que la ofertan con mejoras (supuesto valor agregado), porque el hacendado que las compra solamente tiene que esperar que nazca el pasto natural con las primeras lluvias para pastorear el rebaño”, comentó.
El ingeniero agroforestal Dianar Sánchez Aguilar, dijo que el sistema financiero alienta a los depredadores de la selva “porque otorgan financiamiento para hacer un potrero, pero lo niegan para manejo de bosques”.
En tanto Juan González Enríquez, presidente del Concejo en la RAAN, dijo que la junta directiva del mismo realizará una sesión extraordinaria para contrarrestar los efectos de los incendios forestales.
ACUSAN A COLONOS DE DESPALES
La dirigente indígena Mayangna, Aurelia Patterson Fenly, denunció que unas 60 familias de colonos invadió la propiedad comunitaria de Mukuswas, un enclave aborigen ubicado en el municipio de Bonanza.
Patterson señaló que los colonos mestizos se apoderaron de dos mil manzanas de tierra y en pocos meses cortaron todos los árboles, parte de ellos los vendieron a madereros y a otros les pegaron fuego con el fin de demostrar que habían trabajado en ese territorio y reclamarlo.
“Los indígenas tenemos una cultura de respeto a la naturaleza, pero estas personas que invaden nuestras tierras hacen cualquier cosa con tal de ganar dinero, por eso saquean la madera y destruyen los ríos”, se quejó Patterson, quien señaló que algunos líderes políticos promueven las tomas de tierra y los despales, pero no quiso mencionar a nadie por el momento.