Benedicto XVI, de guardián del dogma a párroco universal

Kelly VelásquezCIUDAD DEL VATICANO, AFP Roman, Times, serif»> Benedicto XVI, de guardián del dogma a párroco universal Kelly VelásquezCIUDAD DEL VATICANO, AFP El Papa Benedicto XVI, que fue entronizado este domingo como el 265º pontífice de la historia, abandonó la imagen de guardián del dogma y teólogo de hierro que rodeaba al cardenal Joseph Ratzinger, […]

Kelly VelásquezCIUDAD DEL VATICANO, AFP

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Benedicto XVI, de guardián del dogma a párroco universal


Kelly Velásquez
CIUDAD DEL VATICANO, AFP




El Papa Benedicto XVI, que fue entronizado este domingo como el 265º pontífice de la historia, abandonó la imagen de guardián del dogma y teólogo de hierro que rodeaba al cardenal Joseph Ratzinger, para convertirse ahora en el pastor de los católicos, en un párroco universal.

El primer Papa alemán de la historia moderna, de 78 años, que presidió con mano dura por casi un cuarto de siglo, desde 1981 hasta 2004, la célebre Congregación para la Doctrina de la Fe, el ex Santo Oficio de la Inquisición, va a tener que mediar con los problemas y debilidades de cerca 1,100 millones de católicos repartidos en cinco continentes.

Nacido el 16 de abril de 1927 en Marktl am Inn, en la diócesis de Passau, en Baviera, Ratzinger fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1951, nombrado Arzobispo de Munich en marzo de 1977 y proclamado Cardenal el 27 de junio de 1977 por el Papa Pablo VI.

El segundo Papa extranjero en más de cuatro siglos, elegido pontífice el 19 de abril tras un Cónclave que duró menos de 24 horas, es un hombre reservado, casi tímido, menudo de apariencia, que se presenta ante el mundo sin la aspiración de seducir a los medios de comunicación de medio planeta como ocurría con su predecesor y amigo, Juan Pablo II.

Ratzinger, una figura bien conocida dentro de la Iglesia y en el mundo por su trabajo de defensor de la doctrina y sobre todo por haber perseguido a los teólogos críticos y en particular a la Teología de la Liberación surgida en América Latina en defensa de los pobres, es ahora el pastor escogido para responder a los desafíos de la modernidad.

“¡Queridos amigos! En este momento no necesito presentar un programa de gobierno”, anunció durante su homilía de entronización, en la que se advirtió que su “verdadero programa de gobierno es no hacer mi voluntad, no seguir mis propias ideas”, en un claro mensaje de humildad.

El profesor, intelectual y escritor, que soñaba la carrera académica y desdeñaba con cierta arrogancia la burocracia de la Curia romana, tiene el desafío de dejar de llenar los estadios como hizo su predecesor, e intentar llenar las iglesias cada día más vacías.

“Es un hombre modesto que sabe escuchar y tiene paciencia”, sostuvo el cardenal francés Jean Marie Lustiger, mientras el director del diario italiano La República lo definió como “el guerrero para enfrentar la modernidad”.

El nuevo Papa, cuya edad elevada asegura un pontificado más breve que el de Juan Pablo II, podría ser esencial para resolver importantes problemas del catolicismo: la centralización del poder en el Vaticano, la bioética, el nihilismo o la ética contemporánea.

El 8 de abril, en el funeral de Juan Pablo II ante una plaza inundada de fieles y personalidades presentó un lado desconocido, más humano y tierno de su personalidad, al recordar al difunto Pontífice.

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