Nicole WinfieldCIUDAD DEL VATICANO / AP
El papado de Benedicto XVI se inició formalmente ayer domingo, tendiéndole su mano a los judíos, otros cristianos y “no creyentes’”, y pidiendo que oraran a cientos de miles de peregrinos y dignatarios que se congregaron en la Plaza de San Pedro mientras asumía “esta enorme tarea’”.
El ex cardenal José Ratzinger, quien ha sido celoso guardián de la ortodoxia de la Iglesia, dijo en la homilía de investidura que como Papa escuchará la voluntad de Dios para liderar a los 1,100 millones de católicos de todo el mundo.
“Mi programa de guía no consistirá en hacer mi propia voluntad ni en defender mis propias ideas, sino en escuchar, junto a toda la Iglesia, a la palabra y la voluntad del Señor, en ser guiado por él de modo que él mismo dirija a la Iglesia en este momento de nuestra historia’”, dijo Benedicto en su homilía, leída en italiano.
Vestido con una túnica dorada y sujetando su báculo pastoral, Benedicto XVI comenzó la ceremonia mediante una procesión hasta la gruta de la Basílica de San Pedro, donde se cree que fue sepultado el apóstol Pedro, para rendir homenaje al primer Papa y bendecir su tumba con incienso, mientras un coro cantaba.
La Ceremonia de la Investidura fue concelebrada por el cardenal chileno Jorge Medina, que proclamó al mundo el nombre de Benedicto XVI el martes pasado.
RECIBE ANILLO
En uno de los momentos más simbólicos de la misa de dos horas, Benedicto recibió su Anillo del Pescador y un palio de lana, ambos símbolos de su autoridad papal.
El anillo lleva grabada una imagen de Pedro, quien extiende sus redes de pescador, y era usado tradicionalmente para lacrar las epístolas.
El palio, una estola de lana blanca y cinco cruces bordadas en hilo de seda, simboliza la misión del Papa como pastor a cargo de su rebaño. La prenda está ribeteada por tres alfileres de oro, que simbolizan los clavos de la cruz en que murió Jesús. El color rojo de las cruces representa la sangre de Cristo.