Construyendo una nueva escalera hasta la cima

Judith A. Ross Si bien sabemos que la ruta hasta la cima nunca es tan directa como la imagen clásica de la escalera corporativa, en los últimos tiempos parece haberse convertido en un verdadero laberinto. Las jerarquías son un cúmulo de líneas de puntos, las estrategias cambian de manera constante, y las fusiones y adquisiciones […]

Judith A. Ross

Si bien sabemos que la ruta hasta la cima nunca es tan directa como la imagen clásica de la escalera corporativa, en los últimos tiempos parece haberse convertido en un verdadero laberinto.

Las jerarquías son un cúmulo de líneas de puntos, las estrategias cambian de manera constante, y las fusiones y adquisiciones contribuyen a la confusión.

¿Cuál es la mejor manera de avanzar en ese medio ambiente tan volátil? Los expertos dicen que una persona con ambiciones debe tener como propósito principal construir su propia escalera.

La base del poder es la competencia. “No hay atajos. Usted debe aprender su tarea y concretarla de la mejor manera posible”, dice Margaret Heffernan, autora de The Naked Truth: A Working Woman’s Manifesto on Business and What Really Matters (La verdad desnuda: manifiesto de una mujer trabajadora sobre los negocios, y lo que realmente importa, Jossey-Bass, 2004). Pero, hay que señalar también que escasas carreras progresan en base únicamente a la competencia.

Si la competencia es la base de toda estructura de poder, entonces las relaciones son las vigas de apoyo. Aquéllos que desean subir dentro de una organización deben construir una relación con cada persona con la que interactúan.

“Inclusive personas que son consideradas periféricas tienen importancia”, escribe David F. D’Alessandro, autor de Career Warfare: 10 Rules for Building a Successful Personal Brand and Fighting to Keep It (Guerra de trayectorias profesionales: 10 normas para construir una exitosa marca personal y luchar por mantenerla, McGraw-Hill, 2003). “La forma de tratar a una recepcionista es una prueba de su capacidad gerencial”.

Para construir fuertes relaciones, dice Jill Stark, vicepresidenta y gerente general del Sistema Ferroviario Comcast, en Denver, pida consejos a colegas de otros departamentos. Cuando surgieron preocupaciones sobre una iniciativa que formuló Stark, ésta encontró aliados en todos los niveles de la organización que estaban dispuestos a respaldar su idea.

Y, de acuerdo a D’Alessandro, un error muy común es creer que las ideas logran ser impuestas en reuniones. En realidad, dice, las ideas se imponen a través del cabildeo que una persona realiza fuera de la sala de conferencias. “Usted debe pasar algún tiempo fuera de esa sala cultivando relaciones y personas con el fin de que comiencen a confiar en usted. Invite a personas a almorzar, escuche las ideas que le propongan, y formule algunos compromisos. Todo lo que haga tendrá un efecto en cómo reaccionan ante su agenda”, señala D’Alessandro.

También es importante crear relaciones con otras personas más allá de su círculo inmediato.

“Cuando se promueven ejecutivos o cambian las bases de poder, es bueno si el vicepresidente ejecutivo en otra división realmente sabe quien es usted”, dice D’Alessandro. Para aumentar la visibilidad, trate de establecer entrevistas de información con ejecutivos que usted no conoce.

Otra manera de crear visibilidad es ofrecerse como voluntario para proyectos que pueden ampliar sus conocimientos. Eso se traduce en un aumento de la influencia.

“A medida que usted obtiene más pericia, su experiencia se amplía de manera geométrica en muchas zonas diferentes”, dice Jonathan Sichel, vicepresidente de asuntos empresariales en Discovery Communications (Silver Spring, Maryland).

En ocasiones las oportunidades vienen en extrañas formas. Según Heffernan, hallar la ocasión de expresar desacuerdo con una nueva iniciativa puede en ocasiones mejorar la influencia de una persona dentro de una organización. Pero lo importante es expresar la discrepancia de una manera que no ponga en difícil situación al jefe.

Siempre recuerde que la prioridad es defender los intereses de la compañía.

“El momento mágico”, dice: “Es cuando su estrategia para ascender en la compañía, y la estrategia de la corporación, están bien alineadas”.

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