Josué BravoCORRESONSAL / COSTA RICA
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Secuestros express en la frontera Sur
Josué Bravo
CORRESONSAL / COSTA RICA
En Peñas Blancas, frontera entre Nicaragua y Costa Rica, operan cuatro bandas que se dedican al denominado secuestro “express” de sudamericanos indocumentados, según una información publicada ayer por el diario costarricense Al Día.
Las bandas están integradas por al menos siete coyotes —entre nicas y ticos—, de acuerdo con la información elaborada con datos de la Policía Nacional de Nicaragua y la Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional de Costa Rica (DIS).
Informes preliminares de ambas instituciones indican que las bandas interceptan a indocumentados sudamericanos que van en tránsito hacia Estados Unidos. Los interceptan en Costa Rica y los llevan a la frontera con Nicaragua donde se los entregan a coyotes nicas que los retienen.
Ya estando en Nicaragua, los sudamericanos son encerrados en viviendas abandonadas de Cárdenas y Rivas, con el fin de quitarles el dinero que llevan o solicitarles rescate a los familiares, que oscilan entre dos mil y 10 mil dólares, que piden depositar en cuentas que han establecido.
En el último mes, las autoridades de ambos países recibieron reportes del secuestro de dos peruanos y un ecuatoriano. La Policía de Rivas investiga una denuncia sobre la desaparición de siete colombianos, ocurrida el 5 de abril.
El director de la DIS, Guido Alvarado, dijo que los sudamericanos que utilizan a Costa Rica como vía de tránsito, pagan hasta 10 mil dólares para ser trasladados por los “coyotes” hacia Estados Unidos.
“Sabemos que los traen desde Panamá y los llevan en buses o carros particulares hasta la frontera y los pasan por algún punto ciego. Lo que hacen es retenerlos, a veces los dejan abandonados, los estafan”, manifestó Alvarado.
El Viceministro de Gobernación de Nicaragua, Avil Ramírez, dijo que esta red de traficantes de indocumentados estudia a sus víctimas durante el recorrido, para ver la posibilidad de que sus familiares paguen por su rescate.
“Es una red completa de traficantes de personas que básicamente empieza desde Perú, Ecuador, Colombia y Centroamérica. Es una red que en cada uno de estos países tiene personas que contribuyen y que trabajan para hacer más fácil el tráfico ilícito de personas”, agregó.