CABLES COMBINADOS
Las campanas del Vaticano, Roma y de todas las iglesias católicas del mundo repicaron hoy tras el anuncio del nuevo Papa Benedicto XVI, el cardenal alemán Joseph Ratzinger, de 78 años, electo tras un poco más de 25 horas de cónclave.
Ratzinger, guardián de la doctrina y bastión del ala conservadora, que salió electo en el primer cónclave del siglo, escogió el nombre de Benedicto XVI para ejercer como el Papa número 265 desde San Pedro.
El protodiácono chileno Jorge Arturo Medina Estévez fue el encargado de hacer el anuncio a una gran multitud reunida en la Plaza San Pedro del Vaticano.
“Queridísimos hermanos y hermanas”, dijo Medina Estévez al iniciar un breve mensaje en italiano, español, francés, alemán e inglés, que concluyó con el tradicional “Habemus papam”.
Minutos después, Ratzinger salió al balcón y pronunció su primer breve mensaje como Papa.
UNA DE LAS ELECCIONES MÁS RÁPIDAS
“Después del gran Papa Juan Pablo II, los cardenales me han elegido a mí: un trabajador humilde y sencillo en la viña del Señor”, dijo con voz algo cascada en italiano. “Me encomiendo a vuestras oraciones”.
Su presentación contrastó con la enérgica figura de Juan Pablo hace 26 años, quien se conquistó la simpatía general cuando se disculpó por su pronunciación del italiano y pidió al pueblo que lo corrigieran cuando fuera necesario.
Fue una de las elecciones más rápidas desde el comienzo del siglo pasado. Pío XII fue elegido en 1939 en tres votaciones en un día, y Juan Pablo I en 1978 en cuatro votaciones en el mismo día. Ratzinger fue elegido después de cuatro o cinco votaciones a lo largo de dos días.
Un día antes de comenzar el cónclave, en la homilía de la misa anterior de la reclusión en la Capilla Sixtina para elegir Papa, Ratzinger había hecho un llamamiento enérgico a luchar contra la dictadura del relativismo.
UN PRELADO POLÉMICO
El nombre de Ratzinger ha aparecido en todas las polémicas dentro de la Iglesia católica para frenar los intentos de reforma de sus colegas más progresistas.
En Alemania, por ejemplo, su nombre va ligado al pulso que mantuvo el cardenal Karl Lehmann, presidente de la Conferencia Episcopal alemana, en torno al debate sobre el aborto.
“Ir contracorriente y resistir a los ídolos de la sociedad contemporánea forma parte de la misión de la Iglesia”, es una de sus máximas y en las meditaciones del último Viernes Santo criticó que el hombre actual no cree en nada y se deja arrastrar por un nuevo paganismo.
El purpurado denunció también lo que tiene que sufrir Cristo por la “suciedad” que hay en su Iglesia.
Ratzinger, nacido en la bávara Marktl, en la diócesis de Passau, en una familia tradicional de campesinos, participó como soldado del ejército alemán en los últimos meses de la II Guerra Mundial.
Entre 1946 y 1951 estudió filosofía y teología en la universidad de Múnich y en 1951 fue ordenado sacerdote.
A partir de su doctorado en 1953 asumió en distintas ciudades alemanas las respectivas cátedras de teología, centrando su enseñanza en el dogma y la teología fundamental.
Ratzinger era decano del Consejo Cardenalicio.