- Fuentes cercanas a las aceiteras confiaron a LA PRENSA que aumento seguirá
Ricardo Guerrero N.
La justificación es la misma de siempre: Según el gobierno, el alto costo de los combustibles provoca que los precios de todos los productos experimenten una escalada ola alcista.
Esta semana, al igual que la pasada, el aceite, producto indispensable en la canasta básica, volvió a experimentar aumento en sus precios.
Ayer se logró constatar con las diferentes aceiteras que el precio de mayorista del bidón de aceite es de 240 córdobas, el vendedor la está ofertando entre los 250 y 260 córdobas, 30 córdobas más que hace dos semanas.
Julio César Bendaña, director de Competencias y Transparencia de Mercados del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific), expresó que la cadena de alzas en los diferentes productos de consumo básico se debe a los altos costos de los combustibles.
“Recordemos que el alza en los derivados del petróleo impacta en todos los niveles de la economía”, explicó Bendaña.
En los últimos meses del año pasado, ante las alzas inesperadas en el precio del aceite, el gobierno a través del Mific, acordó con las aceiteras locales bajar el precio, bien fuera por una reducción del Derecho Arancelario a la Importación (DAI), o mediante la importación de mil toneladas de aceite refinado, el que se supone llegaría a inicios de este año.
En ese sentido Bendaña dijo desconocer si el gobierno había reducido o eliminado el DAI a la importación de aceite refinado y si se habían importado las famosas mil toneladas de aceite.
Sin embargo, Agenor Herrera, director general adjunto de Comercio Exterior del Mific, reconoció que la importación de aceite está en cero arancel, lo que sí “desconozco es que si se importaron las mil toneladas y si no se ha hecho están por hacerse (importación), explicó.
Herrera dijo que en esa ocasión, los aceiteros se comprometieron a no subir a más de 220 córdobas por bidón y si no están cumpliendo de nada sirve que les eliminemos el arancel, indicó.
LA PRENSA intentó conocer la versión de las aceiteras, pero fue imposible comunicarse con sus gerentes, los únicos para brindar la información.
Sin embargo, fuentes cercanas a esta industria confiaron que las alzas continuarán.
Para tratar de minimizar esos problemas, explicó Bendaña “estamos queriendo introducir una política de competencia, que es como una ley antimonopolio”.
“Queremos introducir una política de competencia que garantice que las empresas puedan competir entre sí, lo que permitirá una estabilidad de precios”, dijo.