- La producción de nuevos talentos está a la vista con las ligas juveniles
Edgard Tijerino M.
Cada uno de los peloteros involucrados en estas Ligas Juveniles de beisbol puestas en marcha durante el fin de semana, han comenzado a vivir un sueño: impresionar, graduarse y proyectarse hasta niveles por ahora insospechados.
Y nosotros, como aficionados o cronistas, estaremos ansiosos detrás de sus huellas, buscando como detectar “una nueva raza”.
Son pocos los “bulldogs” —como le llamaron a Orel Hershiser— que hemos visto por aquí, pero de vez en cuando hemos saltado bruscamente de las butacas con los micrófonos cambiando de luces como semáforos enloquecidos, al ver algunos prospectos impactantes.
AQUELLA PROMOCIÓN
¿Recuerdan cuando casi al mismo tiempo aparecieron en escena Nemesio Porras, Próspero González, Berman Suárez, Martín Polanco, Franklin López, Julio Cárcamo, Montemar Manzanares, Felipe Batres y tantos otros?
Fue como si nuestro beisbol, hambriento siempre de nuevos valores, se viera súbitamente invadido por peloteros de futuro inmediato, algo que necesitamos urgentemente en estos momentos aciagos, cuando una serie de figuras se han desgastado y no se puede esperar de ellos un rendimiento óptimo.
¿Qué pasó con Durley y Derling Downs, Kurt Ellis, Rodolfo Taylor, Mudel Mathews hijo, y sobre todo Erly Britton, quizás el más fulgurante de los prospectos costeños en los últimos 20 años?
El primer problema, y el más grave de todos, es que no tenemos en casa verdaderos pulidores de diamantes. La escasez de entrenadores calificados consecuencia de la falta de inversión en esa dirección, ha recortado drásticamente muchos sueños.
En 1970, Carazo nos presentó a un chavalo zurdo llamado Julio Hurtado, quien avanzó en poco tiempo hasta la Selección Nacional. En 1971, la sensación fue Antonio Chévez y en el 72, Denis Martínez.
MOSTRANDO LA DENTADURA
Estos dos se convirtieron en “bulldogs” y fueron instalados en la rotación de la Selección de mejor pitcheo de todos los tiempos, ante la admiración de Tony Castaño y Pedro Ramos, y el reconocimiento de gente como Roberto Clemente, Ronquito García, el cronista mexicano Tomás Morales y el manager de Estados Unidos, Hal Smetztly.
Los dos llegaron a la Gran Carpa después de atravesar por los diferentes niveles de Ligas Menores, pero mientras lo de Chévez fue fugaz, limitado a cuatro relevos en 1977 como reemplazo de Fred Hollsworth en los Orioles, lo de Denis fue un establecimiento consistente hasta convertirse en el pitcher latino más ganador en la historia de las Mayores.
En 1978, un chavalo elevado y angosto, con mirada de venado asustado, provocó un gran impacto aquí, en los Juegos de Medellín y en el Mundial de Italia.
Firmado por los Cerveceros de Milwaukee, David Green fue conseguido por los Cardenales de San Luis diagnosticado como posible súper-estrella, pero careció de la disciplina requerida para desarrollar al máximo su potencial y se quedó corto respecto a las expectaciones.
En los últimos años, los novatos capaces de llamar la atención de moros y cristianos, han escaseado. Tan es así, que en la primera Liga Profesional, no vimos un pelotero nuevo de verdadero calibre.
UN ESFUERZO OBLIGADO
Precisamente esta sequía, ha obligado a los dirigentes del beisbol profesional pinolero, todavía incipiente, a organizar estas Ligas Juveniles con elementos entre los 16 y los 24 años, concentrando los esfuerzos en los más jóvenes.
En la recta final de los años 40, un chavalo de 15 años, Róger Bolaños, “El Nene”, hizo el grado con la Selección Nacional, así como en cierto momento, Joe Nuxwall fue un big leaguer de 15 años.
Nuestra pelota se ha caracterizado por la contribución de peloteros maduros. La tropa del 72, comenzó a tomar forma en el Mundial de 1969 en Dominicana sufriendo mucho, y lo mismo ocurrió en el Campeonato de 1970 realizado en Colombia y en los Panamericanos de Cali en 1971.
Se creció en el Mundial de 1971 en Cuba, y luego, en el paralelogramo de fuerzas existente en esa época. Muy diferente al actual, nos convertimos en competitivos y con posibilidades.
¿CÓMO DARLE CONSISTENCIA?
Ahora, el reto es mayúsculo, porque el espacio está abierto para los profesionales y Nicaragua sólo ha colocado a 8 hombres en el mejor beisbol del mundo, entre ellos seis lanzadores.
Se necesita una nueva raza, pero eso no es posible al bolsazo, esperanzados en lo casual. Debe obedecer a un plan muy bien ejecutado, consecuencia de lo esencial: un agudo scouteo.
Hay que estructurar un equipo de trabajo lo necesariamente adiestrado para ensayar evaluaciones sobre cómo juzgar a un bateador con proyecciones, las ventajas que ofrecen las características de determinado lanzador, el calibramiento de facultades, el seguimiento que permite evitar engaños con primeras impresiones.
Qué buena intención con el montaje de estas Ligas. Todos estamos soñando con otro Nemesio, una fotocopia no de Vicente López pero sí de Julio Vallejos, un grupo de tiradores como el que formaron Roberto Reyes, Martín Polanco, Asdrudes Flores, Joaquín Avendaño y Radbony Sánchez.
Muchas veces, hemos sido sacudidos por impactos fugaces como el producido por José Luis Cardoze, que parecía imbateable y se esfumó rápido.
Hoy, este entusiasmo debe contar con un buen soporte para poder ver florecer prospectos. Si eso no se garantiza, todo seguirá siendo difícil y la fantasía será golpeada en la mandíbula por la realidad.