Frances DemilioAP
CIUDAD DEL VATICANO.- A lo largo de su fulgurante carrera, el cardenal de Milán se ha caracterizado por ser oportuno.
Y ese don podría volver a beneficiarlo en el Cónclave para elegir al sucesor de Juan Pablo II, al que llegará como uno de los favoritos de quienes opinan que un italiano debe volver a ocupar el papado luego de 26 años de reinado de un polaco.
Teólogo a quien Juan Pablo II consultaba con frecuencia, Dionigi Tettamanzi tiene 71 años y fama de moderado. Defendió firmemente la postura de Juan Pablo en relación con el aborto, la eutanasia y otras cuestiones morales, lo que podría granjearle el voto de los sectores conservadores.
Su primer destino como Obispo fue Ancona, cerca del Santuario de Loreto, que Juan Pablo II veneraba tanto que lo visitó cinco veces.
Posteriormente fue cardenal de Génova, donde criticó duramente el impacto de la globalización en la clase trabajadora.
La elección de un nuevo Papa encuentra a Tettamanzi como Cardenal de la prestigiosa Arquidiócesis de Milán. Juan Pablo lo nombró para ese puesto en julio del 2002, cuatro años después de designarlo Cardenal.
Tettamanzi se especializa en Teología Moral, particularmente la doctrina social. Colaboró en dos de las encíclicas más importantes de Juan Pablo y se le considera uno de los autores de muchos de sus discursos.
Una encíclica, de 1993, defendió los valores morales absolutos, en contraposición con la Teología de la Liberación.
En la otra, de 1995, el Papa denunció lo que describió como una cultura de la muerte y condenó enérgicamente el aborto, la eutanasia y la experimentación con embriones humanos. Además reiteró la posición del Vaticano en contra de los métodos anticonceptivos.
Juan Pablo también defendió los derechos del trabajador y condenó el capitalismo desenfrenado. Para quienes quieren una continuación de esa línea, él podría ser la persona indicada.
El Cardenal ganó prominencia durante una Cumbre de las grandes potencias en Génova en el 2001, en la que miles de manifestantes denunciaron la desigual distribución de la riqueza en el mundo. Hubo enfrentamientos con la policía, abundantes destrozos, y un manifestante resultó muerto.
“En el mercado de la aldea global, los que pagan son los hombres y mujeres trabajadores, no los empresarios”, dijo Tettamanzi en un artículo que probablemente alimentó la ira de los manifestantes.
Tettamanzi es hijo de una familia de clase obrera y no es muy carismático. No ha viajado mucho, pero sabe como entenderse con los feligreses.