Perece de un balazo

Anielka Pérez PicadoCORRESPONSAL/LEÓN Roman, Times, serif»> Perece de un balazo Anielka Pérez PicadoCORRESPONSAL/LEÓN La mañana del miércoles murió el señor Santos Ofilio Gómez García, de 30 años, luego de recibir un balazo que le impactó en el brazo izquierdo, y luego se le alojó en el costado derecho. El hecho ocurrió en la finca El […]

Anielka Pérez PicadoCORRESPONSAL/LEÓN

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Perece de un balazo


Anielka Pérez Picado
CORRESPONSAL/LEÓN




La mañana del miércoles murió el señor Santos Ofilio Gómez García, de 30 años, luego de recibir un balazo que le impactó en el brazo izquierdo, y luego se le alojó en el costado derecho.

El hecho ocurrió en la finca El Tamarindo, en Nagarote, en el km 63, de la carretera León-Managua. De momento se encuentra detenido el señor Pedro Lang, de 68 años, quien supuestamente realizó los disparos con un arma automática, la que fue retenida por la Policía de León.

De acuerdo a la información suministrada por la Policía de León, don Santos Ofilio se dirigía a su lugar de trabajo (salineras de Salinas Grande) junto a cuatro compañeros más, Mario José Jiménez, Eric Rafael, Fabricio José Morales (vecinos y compañeros de trabajo) y Raúl Gómez (hermano de Ofilio).

Los hombres caminaban por la finca El Tamarindo cuando se encontraron con el señor Pedro Lang, propietario del lugar, quien se bajó de su camioneta placas 238-503, color gris, a reclamarles el porqué estaban transitando por su propiedad, y luego sacó una pistola automática y realizó varios disparos al aire.

FUE LLEVADO AL HOSPITAL

Una de las balas impactó al señor Ofilio, quien fue trasladado al Hospital Oscar Danilo Rosales, de León, por el mismo Pedro Lang, sin embargo murió al entrar a la ciudad.

Don Ofilio era originario de la comunidad La Ceiba, de León, y trabajaba en las salineras de Salinas Grande desde hace tres años. Todos los días salía de su casa antes de la 6:00 a.m. para dirigirse a su lugar de trabajo.

Doña Alejandra Marlene Espino, esposa de don Ofilio, señaló que éste era un hombre pacífico y muy apreciado por sus vecinos. “Tenía tres años en este trabajo y nunca había tenido ningún problema”, indica la señora, quien se dedica a los trabajos del hogar porque era su esposo quien se encargaba de sustentar a la familia, ahora queda sola y con tres hijos menores: una niña de 15 años, otra de 8 y un varoncito de 10 años.

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