- Sicólogos detectan graves secuelas mentales entre ex trabajadores de Occidente
José Adán Silva
La figura de un hombre enclenque yace en cuclillas a orillas de un oscuro promontorio de tierra. Está vestido de fumigador, con botas, gafas, guantes y máscara. A una orilla, yace un tanque rociador de pesticida, y al otro costado, una planta de banano.
De fondo, se ve un extenso cementerio lleno de cruces que se pierde hasta el límite de la página donde se hizo el anterior dibujo. Una sola leyenda resume la idea del autor: “Me quiero morir”.
Lo anterior es la descripción de un dibujo trazado por una de las 54 personas que recientemente acaba de entrevistar el denominado grupo de Profesionales de Apoyo Emocional, (PAE), un grupo de sicólogos voluntarios que han auscultado por dos años a unas 200 personas que participan en Managua, en las protestas de los ex trabajadores bananeros afectados por el Nemagón.
Un reciente informe psicológico enviado por Josefina Murillo Vargas, directora del grupo PEA, a los principales dirigentes de los ex trabajadores, revela cómo las personas que participan en las protestas se han ido deteriorando emocionalmente conforme se extiende el tiempo de espera para recibir ayuda.
DIBUJOS DE MUERTE
Para conocer el estado emocional de los afectados, los sicólogos usaron diferentes técnicas como terapias de grupo, ejercicios lúdicos, dibujos libres y consultas privadas.
“Estas personas que dieron años de su vida en una labor determinada, se ven reducidos a cuerpos con pelotas, manchas blanquecinas en la mayor parte de sus extremidades, peladuras en la piel, deterioro visual y ambivalencia al conversar, ya que de repente no se acuerdan qué estaban platicando”, dice parte del informe.
De un total de 54 dibujos realizados por los ex trabajadores, 22 se trataban de personas que plasmaban en el papel cuerpos temblorosos, desmembrados, sin pies o manos y con exageraciones físicas sobre el tamaño de los genitales (muchos de los participantes han perdido funciones sexuales), acompañados de frases tendientes a exaltar la muerte.
“La depresión hace estragos entre ellos. Las ideas suicidas son parte del problema que ellos presentan”, señala el documento.
El informe establece que la mayoría de los afectados presentan estados de depresión, cansancios crónicos, insomnio, desesperación, ansiedad, angustia, incertidumbre y afectaciones corporales de diversa índole. La recomendación final establece que la mayoría de los afectados requiere ayuda sicológica inmediata.