Pedro Martínez en su sólida faena del lunes con los Mets.

En pie de guerra

Reciben buena señal de su “as” Edgard Tijerino M. Después de haber registrado porcentajes consecutivos de 1.74, 2.39, 2.26 y 2.22 en carreras limpias, el brazo de Pedro Martínez pareció haber erosionado en el 2004 con un alarmante 3.90 en 217 entradas, y el más alto porcentaje de bateo en contra de toda su carrera, […]

  • Reciben buena señal de su “as”

Edgard Tijerino M.

Después de haber registrado porcentajes consecutivos de 1.74, 2.39, 2.26 y 2.22 en carreras limpias, el brazo de Pedro Martínez pareció haber erosionado en el 2004 con un alarmante 3.90 en 217 entradas, y el más alto porcentaje de bateo en contra de toda su carrera, 238.

Existían pues, dudas razonables cuando los Mets lo firmaron. Esas dudas crecieron cuando el jonrón de Adam Dunn, coronó una ofensiva de tres carreras de los Rojos en el propio primer inning.

Sin embargo, Pedro evitó que siguiéramos rascando nuestras cabezas enderezándose de inmediato espectacularmente. Sacó ocho outs seguidos ponchando enemigos, y con su tercer scone de tres “kaes” en el cierre del quinto, llegó a 12. Un pitcheo mortífero impidiendo ver la bola en juego.

Merecía su primera victoria con los Mets, pero un relevo catastrófico, malogró una ventaja de 6-3 al cerrarse el séptimo episodio, y Dunn, jonroneando nuevamente en el cierre del noveno, sacó a los Rojos de los escombros.

En el 2004, Pedro sólo completó un juego en 33 aperturas, pero por vez primera después de tres temporadas sin suficiente cuerda, superó los 200 innings.

Rumbo a los 34 años, Pedro debería estar frente a sus mejores temporadas, como lo fueron para Roger Clemens y Randy Johnson, a esa altura, haciendo estragos y ganando premios Cy Young.

Sin embargo, ver su brazo propenso a lesiones en los esfuerzos recientes, provocó una justificada preocupación.

Pobre Sandy Koufax, que acercándose a los 32 años, afectado por la artritis que aguijoneaba su codo izquierdo, se fue del escenario después de asegurar una triple corona.

El Pedro que vimos el lunes, llegó a sacar 12 de 14 outs por la vía del ponche, reaccionando a un complicado primer inning, durante el cual fue golpeado fuerte y oportunamente con esas tres carreras.

Fue el 18 de noviembre de 1997, que los Medias Rojas enviaron a Montreal a los pitcheres Carl Pavano y Tony Armas por Pedro Martínez, quien días antes, había ganado el primero de sus tres Cy Young.

Tenía 26 años, un rostro siempre sonriente y un látigo temible. Había sido diagnosticado como el próximo mejor pitcher del beisbol, y los Expos sabían, que no podrían hacerle una oferta sólida para evitar que ingresara a la Agencia Libre.

Con Boston, Pedro fue un éxito. Ganó 117 juegos y perdió sólo 37 en una relación de siete años con 2.52 en efectividad, capturando dos premios Cy Young.

Claro, con Pedro y Curt Schilling saludables, un equipo como Boston, asegura 40 victorias. Eso parecía seguro, como la carga que tienen las baterías del Sol. Entonces, ¿por qué no pudo ser retenido?

Porque Pedro, con 33 años, buscaba un contrato por cuatro temporadas y Boston, que se equivocó con Clemens, consideró que eso era tan atrevido como saltar de un trapecio a otro sin red abajo.

JUGOSO CONTRATO

El agente Fernando Cuza, un tipo vivo, supo sacarle el máximo provecho a esa última presentación de su cliente Pedro Martínez frente a los Cardenales de San Luis, en la Serie Mundial.

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