Julio Raudez no jugará porque no se arregló con los Leones.

Julio Raudez se “suicidó”

Edgard Tijerino M. Lo siento por nosotros, aficionados ansiosos por disfrutar de un buen espectáculo, como el que puede proporcionar ese tirador derecho recientemente descartado de la organización de los Gigantes, Julio César Raudez, mejor pitcher de la Liga Profesional y Atleta del Año de Nicaragua en el 2004. “Se cumplió el plazo de 72 […]

Edgard Tijerino M.

Lo siento por nosotros, aficionados ansiosos por disfrutar de un buen espectáculo, como el que puede proporcionar ese tirador derecho recientemente descartado de la organización de los Gigantes, Julio César Raudez, mejor pitcher de la Liga Profesional y Atleta del Año de Nicaragua en el 2004.

“Se cumplió el plazo de 72 horas y Raudez no se reportó para jugar con los Leones. Así que no podrá jugar con otro equipo”, dijo ayer tarde Carlos García, el Presidente de la Federación Nicaragüense de Beisbol Asociado (Feniba).

¿Tenía interés Raudez en jugar aquí, o prefiere estar atento a que le hagan una señal desde otro lado en que se juegue pelota profesional, considerando que esa posibilidad está abierta? Eso sólo él lo sabe.

Según la reglamentación, aprobada por los equipos, un jugador dado de baja queda a disposición en primera instancia, del equipo que se encuentre en último lugar.

Raudez estuvo con Estelí antes de zarpar hacia el campo de entrenamiento de los Gigantes, sin saber que no se le abriría espacio. Al regresar a casa y estar disponible nuevamente, León es el equipo del fondo del barril, y por supuesto, a quien le corresponde, el derecho para contratarlo.

¿Por qué no funciona aquí la aplicación de las reglas? Y no sólo en el beisbol, sino en otros sectores.

Porque sólo nos aferramos a las leyes cuando nos conviene, y las rechazamos olímpicamente si nos afectan, como si permaneciéramos balanceándonos en la hamaca de las complacencias.

Uno piensa que el resto de directivas de equipos, conscientes de la reglamentación, tendrían que cerrar sus puertas a Raudez para evitar provocar distorsiones. Pero no ocurre eso, y hasta se sospecha el interés de impulsar a Raudez o cualquier otro, hacia una posición de rebeldía, para ver si se revuelven las aguas y se obtiene alguna pesca favorable.

En afán por ganar contra viento y marea, ha provocado en nuestro deporte preferido múltiples conflictos. Sobre todo porque no se respeta el límite salarial y se multiplican las negociaciones debajo de la mesa.

Quién de ustedes piensa que alguien de León va a movilizarse hacia un equipo de Managua por la misma cantidad de dinero. Para que Henry Roa y Sandor Guido estén en la capital, viajando diario para entrenar, es porque el límite establecido, fue superado detrás de las cortinas. Claro, no se puede demostrar lo obvio.

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