Antonio Lacayo.

Antonio Lacayo: “Creían que el poder era para siempre”

El poderoso Ministro de la Presidencia durante la administración de Violeta Barrios, describe la “piñata” sandinista como “un acto de cobardía y de corrupción ilimitada del Frente Sandinista” Jorge Loáisiga Mayorga El 25 de abril de 1990, Daniel Ortega Saavedra entregó la banda presidencial a doña Violeta Barrios viuda de Chamorro. También entregó un país […]

  • El poderoso Ministro de la Presidencia durante la administración de Violeta Barrios, describe la “piñata” sandinista como “un acto de cobardía y de corrupción ilimitada del Frente Sandinista”

Jorge Loáisiga Mayorga

El 25 de abril de 1990, Daniel Ortega Saavedra entregó la banda presidencial a doña Violeta Barrios viuda de Chamorro. También entregó un país saqueado. La deuda internacional ascendía a 12 mil millones de dólares. El Banco Central apenas tenía tres millones de dólares en reservas.

Las reservas de petróleo para ese año y la mitad del Presupuesto General de la República habían sido gastados en los primeros cuatros meses de 1990, y la hiperinflación se disparó, porque el Frente Sandinista aumentó los salarios de los empleados públicos, sin devaluar, antes de entregar el poder, según un recuento de aquellos hechos realizado por Antonio Lacayo, ministro de la Presidencia durante la administración Chamorro, para LA PRENSA, en una reciente entrevista.

“En síntesis te puedo decir que recibimos un país saqueado. Era como una persona que estaba de pie, sin fuerzas y sin posibilidades de moverse, que poco a poco fue cayendo y pegó la cara contra el suelo”, señaló el ex ministro.

Lacayo negoció con Humberto Ortega, Joaquín Cuadra Lacayo y Jaime Wheelok, el Protocolo de Transición, que comprendía el respeto a la Constitución en vigor, a las instituciones y a las “conquistas sociales” de la Revolución, así como el desarme de la Contra.

Ortega también entregó a la mandataria un problema de enormes magnitudes que se sumaría luego a los graves problemas económicos del país: la “piñata” sandinista.

Para Lacayo, la “piñata” sandinista fue el intento desesperado, en medio de la derrota, por legalizar la repartidera de propiedades que los sandinistas empezaron desde de julio de 1979 hasta el 25 de abril de 1990.

“Lo que nosotros nos encontramos es que todo lo que había hecho el sandinismo en materia de propiedad, con o sin sustento legal, era legal. Ellos, al perder, se dan cuenta de que han actuado al margen de las mismas leyes que habían decretado, excepto en algunos rubros como la Reforma Agraria, porque creían que el poder era para siempre”, recuerda.

Lacayo dice que fue hasta un año después de la derrota que se descubrió la “piñata” que siguieron haciendo los sandinistas, y él cree que aún después de la derrota se siguieron haciendo cosas, poniéndoles fechas anteriores, probablemente con funcionarios y empleados que quedaron en las instituciones.

“Eso no se descubrió el día que tomamos posesión. Eso se viene a descubrir después. Yo creo que el Frente siguió haciendo cosas durante un año o dos, y les ponían la fecha de antes. Creo que esto fue un acto de cobardía del Frente Sandinista, de corrupción ilimitada, que le ha causado al país un trastorno inmenso, porque luego había que hacerle justicia a los que injustamente habían sido confiscados”.

“Hubo muchas confiscaciones al amparo de decretos, que tal vez la población aprobó, como el Decreto No. 3, para quitarle a Somoza y a su familia los bienes que se habían robado. Después vino el Decreto 38, que fue medio cuestionado, porque mandaba confiscar a los “allegados de los Somoza”, ese era un término que sólo lo entendía el sandinismo a como lo querían entenderlo. Por medio de ese decreto se llevaron de pecho a gente que nunca había sido somocista. Una interpretación a gusto del poderoso. Pero luego vinieron otros decretos, como la Ley de los Ausentes, la Ley de Reforma Agraria”.

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