Los beisbolistas de la década de 1970, Vicente López y Rafael Obando, junto a la personalidad deportiva Pedro Sequeira y el basquetbolista George Stackhousen, durante su ingreso al Salón de la Fama del deporte nicaragüense.

Debería ser revisado

Nuestro Salón comenzó alborotado, pero ha mejorado Edgard Tijerino M. Vamos a lo obvio: el Salón de la Fama es para famosos, y ese status tiene soporte en ejecutorias que provocan impacto y aseguran popularidad. Uno puede creer que Don Larsen está en Cooperstown, pero le cerraron las puertas. Los electores, exigentes como tiene que […]

  • Nuestro Salón comenzó alborotado, pero ha mejorado

Edgard Tijerino M.

Vamos a lo obvio: el Salón de la Fama es para famosos, y ese status tiene soporte en ejecutorias que provocan impacto y aseguran popularidad. Uno puede creer que Don Larsen está en Cooperstown, pero le cerraron las puertas. Los electores, exigentes como tiene que ser, consideraron que el hecho de haber conseguido el único no hitter en la historia de Series Mundiales, y además perfecto, no lo hacía merecedor de una butaca en el templo de los inmortales.

Cierto, hay algunas fallas, pero en general, los méritos se imponen.

Aquí, cuando se abrió el Salón, entró un fuerte grupo de atletas. Se hizo la advertencia, que en una primera selección, sólo deberían haber entrado los dos super-atletas que hemos tenido: Alexis Argüello y Denis Martínez.

Eso representaba el toque de distinción de la primera promoción, como lo fue en Cooperstown, cuando en 1936, sólo abrieron espacio para cinco peloteros: Ty Cobb, Walter Johnson, Christy Mathewson, Babe Ruth y Honus Wagner. Pobres Cy Young, Tris Speaker, Grover Alexander y tantos otros fenómenos que tuvieron que esperar por su turno.

UNA EXAGERACIÓN

En casa, uno se sorprende al descubrir muchos no famosos, con cifras discretas, están adentro. Culpa de la precipitación y los parámetros para evaluar, discutibles en su forma de aplicación. En la primera escogencia, entraron 35, una exageración, y en la segunda, agregaron otro grueso grupo. Pronto, el Estadio de Maracaná será insuficiente para tantos, pensé.

En un país que no ha producido un centenar de atletas capaces de impactar con sus ejecutorias, y alcanzar la trascendencia requerida para ser considerados famosos a través de generaciones, no es posible que las bases siempre están llenas en lo referente a candidatos.

¡Diablos! ¿Cómo pudo ocurrir esto? Yo suponía que lo selectivo sería lo prioritario cuando lo inauguraron hace unos años. Que sólo de esa forma, se podría proporcionarle la combinación de grandeza y fantasía que desemboca en “la magia”.

Hay deportes, que no han producido un sólo atleta famoso, y no voy a entrar en detalles para no provocar molestias, y otros, que no pasan de uno o dos, y raramente, tienen hasta más de 10 en el Salón nica.

¿CÓMO VALORAR?

Uno se pregunta: ¿Exactamente qué es un Salón de la Fama? ¿Cual es un buen argumento para la entrar?

1.- Es necesario establecer alguna especie de definición de lo que constituye una carrera del Salón de la Fama. Esto es esencial. No se puede estar metiendo gente debajo de un mínimo nivel de exigencia.

2.- Someter a discusión, las argumentaciones para la propuesta de candidatos, y poder llegar así a diferenciar méritos, colocando a un lado inclinaciones personales que tanto afectan para distorsionar los hechos.

3.- Desarrollar una trayectoria de conocimiento acerca de los merecimientos para estar en el Salón de la Fama. Esto permite que al momento de su retiro, como sucedió con Denis en Grandes Ligas, estemos claros si es o no un material para el Salón

4.- Finalmente, revisar sistemáticamente los candidatos principales a la luz de estas consideraciones, de forma que te permita hacer mejores ajustes acerca de quién pertenece y quién no.

Si un edificio no está bien construido, es sometido a revisión, y se le aplican modificaciones. Es preferible a que siga desviado.

Pienso que a nuestro Salón, hay que hacerle un “overhall” como a los motores de los vehículos, para afinarlo.

Aunque se ha mejorado mucho, esta es una vieja sugerencia nunca atendida, y claro, mientras el tiempo pasa, el intento de modificación se desvanece y se decide coexistir con los errores.

Es triste porque afectó severamente el proyecto.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí