- Vicente López hizo historia detrás del plato
Francisco Jarquín Soto
Para Vicente López han pasado más de 20 años desde que dejó de jugar al beisbol. Pero aún no ha dejado su trabajo con el camión, mismo, con el que en los años setenta hacía de su vida deportiva un extraordinario sacrificio.
Un esfuerzo que hacía más admirables sus resultados. Pues no importaba que se acabara de bajar del camión luego de una ardua labor y minutos después enfundarse el uniforme para tener una tarde espléndida con el bate y detrás del plato.
Nada de esa historia, que también fue parte de su vida y sus hazañas, se ha perdido de la memoria del mejor receptor de todos los tiempos del beisbol nacional. Parecen todavía hoy una imagen clara de una historia que acaba de construir.
“Para mí no ha habido otra Selección como la de 1972. Ninguna ha tenido un cuerpo técnico como ese, tampoco un entrenador como Tony Castaño”, recuerda aún con mucha emoción el catcher de tantos lanzadores de primer nivel en aquel entonces.
Y es que Castaño no sólo se convirtió en el mejor entrenador que haya podido imaginarse cualquier jugador de la época, sino también fue un ferviente creyente de todo el recurso humano que tuvo en la que se ha recordado siempre como la mejor selección.
“Me acuerdo que Castaño nos decía que nuestro juego era como el de los jugadores de las Grandes Ligas. Y que la única diferencia era que ellos estaban acostumbrados a ese juego y nosotros sólo tendríamos que jugar algunos partidos para hacer lo mismo. Y estoy seguro que así era”, dice Vicente.
“Hasta el scouteo de ese equipo era de lo mejor, eso también fue clave para sacar cada out en la victoria 2-0 que tuvimos aquí en Nicaragua ante Cuba”, recuerda.
López tiene bien grabada la victoria 2-0 de Nicaragua ante Cuba en 1972 en el Mundial realizado en nuestro país, en la que disparó un jonrón con las bases limpias a uno de los mejores lanzadores del beisbol de ese entonces, José Antonio Huelga. El cubano era sino el mejor, uno de los mejores lanzadores.
“Fue una recta que le conecté después de pelear con algunos sliders. Era increíble escuchar a la gente cómo celebraba el batazo. Creo que puede ser uno de mis mejores momentos en el beisbol”, cuenta el receptor de San Isidro.
También está presente en su memoria el triunfo de Nicaragua 5-0 ante Cuba con Porfirio Altamirano en la lomita, pero guarda con más afecto el triunfo de 1972 con Julio Juárez.
“NO ME SENTARON”
Otra hazaña que dejó Vicente López fue la que logró en 1978 en el Campeonato Nacional en el que logró el astronómico porcentaje de .437 de average. Sin embargo para 1992 este récord fue batido por el .439 de Nemesio Porras, algo que no le incomodó.
“Pero no me ha gustado como algunos bateadores han ganado un título de bateo. Cuando logré mi récord a mí nunca me sentaron, todo lo contrario a lo que pasa ahora, todo es que estén de líderes y ya los sientan”, explica López.