- Presidente decretó una semana de luto nacional por muerte del Papa
Luis Felipe Palacios
El presidente Enrique Bolaños decretó este sábado, una semana de duelo nacional por la muerte de Su Santidad el Papa Juan Pablo II, quien falleció ayer a los 84 años de edad.
El decreto fue dado a conocer por el secretario de la Presidencia, Ernesto Leal, durante una eucaristía por el Santo Padre, celebrada en la Catedral de Managua.
Bolaños, quien se encuentra en gira de trabajo por San Juan de Nicaragua, ordenó que la Bandera Nacional permanezca a media asta durante los siete días de duelo nacional.
SUSPENDEN ACTOS FESTIVOS
El decreto presidencial instruye, además, a todas las autoridades del Poder Ejecutivo, a suspender y cancelar toda actividad y cualquier acto festivo durante los siete días de duelo.
Bolaños, quien firmó el decreto presidencial desde San Juan de Nicaragua, según dijo Leal, envió su pésame a la Nunciatura Apostólica de Nicaragua y a las autoridades religiosas de la Iglesia Católica del país.
En el decreto, el Jefe de Estado también ordenó a su Gabinete en pleno, encabezado por él, asistir personalmente ante el Nuncio Apostólico, Jean Paul Gobel, a mostrar sus condolencias por el deceso del Santo Padre y a presentar copia del decreto.
Leal explicó que la decisión de Bolaños obedece a la alta investidura del Sumo Pontífice y “el especial cariño” que mostró por Nicaragua, nación a la que visitó cuando gobernaba el régimen sandinista en 1983 y la presidente Violeta de Chamorro en 1996.
“Su Santidad, Juan Pablo II, profesó especial cariño a Nicaragua, lo que demostró con las dos visitas que realizó a nuestro país en 1983 y en 1996, habiendo recibido en esta última visita, demostraciones de amor desbordante del pueblo de Nicaragua”, destacó Leal.
Agregó que el Santo Padre demostró en ambas visitas “el interés que le producía la suerte de nuestro pueblo, al que tuvo en el listado de sus prioridades en sus oraciones a Dios Nuestro Señor, que verdaderamente se tradujeron en la democracia que hoy disfrutamos todos los nicaragüenses”.
Leal observó que el decreto presidencial también obedece a que la mayoría del pueblo nicaragüense profesa la religión católica y porque Su Santidad es “un líder de la paz y de la caridad”.
El Gobierno de Nicaragua solicitó al Papa, que a su llegada a la casa del Señor, no se olvide de este su pueblo e interceda ante Dios y la Santísima Virgen María, “por la felicidad plena, basada en la reconciliación y el amor, como él nos predicó en toda su vida”.
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