Claudia Lorena Silva, mientras atiende a su hija Scarleth Juárez. A su lado José Méndez y el niño Emmanuel Grilkist.

Con dolor, pero felices

Roberto Pérez Solís Todavía no está seguro cuál carrera universitaria estudiará, sin embargo el adolescente José Méndez Aguilera, de 16 años, se ha prometido ser un profesional para ayudar a sus padres, pero en especial a su mamá Aminta Aguilera, de 47 años, quien le donó uno de sus riñones para que pudiera sobrevivir a […]

Roberto Pérez Solís

Todavía no está seguro cuál carrera universitaria estudiará, sin embargo el adolescente José Méndez Aguilera, de 16 años, se ha prometido ser un profesional para ayudar a sus padres, pero en especial a su mamá Aminta Aguilera, de 47 años, quien le donó uno de sus riñones para que pudiera sobrevivir a una insuficiencia renal crónica que lo estaba matando desde hace dos años.

En un cuarto del Hospital La Mascota, donde también han sido ubicados los niños Scarleth Juárez Silva y Emmanuel Grilkist Rocha, favorecidos también por un trasplante de riñón de sus padres, Méndez se recupera a paso rápido de la cirugía.

Aunque su boca está tapada con una mascarilla para evitarle cualquier infección, José dice estar aún un poco adolorido, pero alegre.

“Estoy seguro que con la ayuda de Dios todo saldrá y terminará bien”, auguró.

Atrás han quedado los tristes recuerdos de las tediosas y dolorosas hemodiálisis, a las que era sometido para poder limpiarle la sangre.

“Si no hacían eso mi situación empeoraba, cada semana era lo mismo que sólo permanecía en el hospital o encerrado en mi casa aquí en Managua”, recuerda el joven.

“Sólo me falta la recuperación y después voy a volver a llevar una vida totalmente normal, le agradezco mucho a mi madre lo que hizo porque sin esta oportunidad no sé qué hubiera sucedido”, añade Méndez quien también está contento porque en poco tiempo volverá a comer cualquier tipo de comida, “y con sal”, expresa animado.

DOLORES NO VOLVERÁN

El niño Emmanuel Grilkist Rocha, de 11 años, ayer por la mañana estaba un poco adormecido lo que impidió que hablara.

Mientras Scarleth Juárez Silva, de 12 años, estaba despierta pero su madre Claudia Lorena Silva prefirió que la niña descansara. No obstante, la señora aseguró estar feliz porque la vida de la niña va a cambiar para su bienestar.

“A los siete años se le descubrió su enfermedad, presentaba vómitos, dolor de cabeza, se mostraba cansadita, así se mantenía casi siempre, últimamente tres veces a la semana le hacían la hemodiálisis, con la ayuda de Dios eso ya no volverá a suceder”, dijo. Claudio Juárez, padre de Scarleth, fue quien le donó el riñón.

La doctora Mabel Sandoval, jefa de Nefrología del Hospital La Mascota, dijo que no han descubierto ningún indicio de rechazo del órgano trasplantado en los pacientes. De seguir la mejoría satisfactoriamente en un mes estarán abandonando el centro.

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