- Secretario personal del Pontífice cobra mayor relevancia
Nicole MarticheAFP
CIUDAD DEL VATICANO.- El deterioro de la salud del Papa Juan Pablo II, recluido en sus apartamentos privados, ha reforzado el papel de su secretario particular Stanislaw Dziwisz, convertido en un personaje cada vez más ineludible en la Curia romana.
El polaco Dziwisz, que cumplirá 66 años en abril, administra la agenda del Papa y decide quién tiene acceso al Sumo Pontífice, subraya una fuente eclesiástica.
El prelado pasa junto al Papa las 24 horas del día: le ayuda a levantarse, celebra para él y con él la misa en la capilla privada del soberano Pontífice y habla con sus médicos.
Dziwisz ayuda a Juan Pablo II cuando éste, en la cama o sentado en un sillón, consulta los documentos. También desempeña un papel de intermediario cuando el Papa habla con alguno de sus colaboradores por teléfono, ya que éste no lo puede hacer personalmente.
El secretario, que ocupa un apartamento en el piso superior al del Papa, es la última persona en ver al soberano Pontífice todas las noches.
Por otra parte, los dos hombres pueden hablar en polaco, su lengua materna, sobre todo cuando el Papa está muy estresado o muy cansado para hablar en italiano, o simplemente necesita intimidad, indicó la misma fuente.
Una amistad de casi 40 años une a los dos hombres que, según la leyenda, se conocieron en las pistas de esquí de Zakopane, en los altos Tatras.
En 1963, fue el propio Karol Wojtyla, a la sazón Arzobispo de Cracovia, quien ordenó sacerdote a Stanislaw Dziwisz y éste se convirtió en el secretario particular del futuro Papa en 1966.
Juan Pablo II se lo llevó con él al Vaticano cuando se convirtió en Papa en 1978. En 1998 lo nombró Obispo y Gobernador Civil Adjunto de la Casa Pontifical, antes de ascenderlo al cargo de Arzobispo en 2003.
Los vaticanistas aseguran que el Papa quiere a Dziwisz como a un hijo y que se dirige a él con el diminutivo de “Staszek”.
Éste ha desempeñado el papel de los “cardenales-sobrinos” de otras épocas, que llevaban al Papa el contacto con la realidad exterior sin pasar por el filtro de la burocracia curial.
De gran discreción, Dziwisz habla raramente ante la prensa. Excepcionalmente tomó la palabra en público para evocar, el 13 de mayo de 2001, el atentado del que fue víctima Juan Pablo II en 1981, frente a los profesores de la universidad católica de Lublin, que le entregaron un diploma honorario en Teología.
Aquel día, Dziwisz se encontraba junto al Sumo Pontífice en el coche blanco descubierto cuando el Papa cayó en sus brazos a causa de tres disparos. Él mismo tomó la decisión de llevar al Papa al Hospital Gemelli, donde lo salvaron los médicos.
El Papa también está rodeado de un segundo secretario, monseñor Mieczylaw Mokrzycki, que le ayuda, por ejemplo, a desplazarse hasta su sillón.
Otro prelado polaco de la Secretaría de Estado, el Arzobispo Stanislaw Rylko, forma parte del equipo encargado de la redacción de los discursos del Papa.
Muchas voces se han levantado recientemente para denunciar el “clan polaco” al frente del que se encuentra Dziwisz, que en realidad sería el que dirige de hecho la Curia romana en lugar de un Juan Pablo II enfermo y discapacitado.