Oliver Reyes Villalta
En Nicaragua vemos (de acuerdo con datos estadísticos publicados en LA PRENSA recientemente) que las iglesias protestantes o evangélicas, como las conocemos, están ganando terreno frente a la Iglesia Católica.
Algunas de estas iglesias predican el evangelio con mucho derroche de dinero en propaganda, compran buses, grandes equipos de sonido, construyen enormes locales que por cierto no son baratos y que más bien parecen palacios que iglesias para adorar a Nuestro Señor Jesucristo.
Hace días visité la unidad de quemados del Hospital Lenín Fonseca, en el que tanto los médicos como las enfermeras trabajan en condiciones deplorables, en un ambiente lúgubre, horrible. De regreso al lugar donde trabajo por temporadas, pasé por una iglesia enorme cerca de uno de los nuevos centros de compras en Carretera a Masaya y vi su suntuosidad; entonces pensé en la cantidad de materiales de reposición, equipos, camas, sábanas, medicamentos y otras cosas tan necesarias se podrían comprar para esa unidad de quemados con el dinero gastado allí.
Creo que Nuestro Señor Jesucristo preferiría que ayudemos a los enfermos y pobres de nuestro país en vez de construir iglesias para satisfacer a unos pocos.