Las piscinas son una alternativa en este verano.

Piscinas de la capital esperan por bañistas

Los dueños aseguran cumplir con normas exigidas por el Minsa Wilder Pérez R. Las piscinas se convirtieron en una alternativa para los capitalinos, luego que se anunciara que unos 19 balnearios públicos están contaminados. Aunque todavía no tienen la clientela esperada, los dueños y administradores de las piscinas en Managua apuestan a que tendrán una […]

  • Los dueños aseguran cumplir con normas exigidas por el Minsa

Wilder Pérez R.

Las piscinas se convirtieron en una alternativa para los capitalinos, luego que se anunciara que unos 19 balnearios públicos están contaminados.

Aunque todavía no tienen la clientela esperada, los dueños y administradores de las piscinas en Managua apuestan a que tendrán una productiva Semana Santa, y por eso están garantizando la seguridad en todos los sentidos.

LA PRENSA visitó algunas de las piscinas más concurridas en estas fechas y en todas aseguran que sus aguas cuentan con los químicos necesarios para mantener la calidad del agua, cuyas raciones aumentan en esta temporada.

Según Jackeline Rosales, administradora de la piscina de la Fuerza Aérea del Ejército de Nicaragua, los monitoreos del Ministerio de Salud (Minsa) son a diario, y de no cumplir con los requerimientos, el centro es multado y clausurado, por lo que cada mes invierten diez mil córdobas en mantenimiento, tanto para la piscina de adultos como la de niños.

En el caso de Ana Sequeira, propietaria del restaurante Chinchilla, asegura gastar tres mil córdobas semanales para las cuatro piscinas que tiene, dos de adultos y dos de niños.

Igual ocurre con el club Motastepe y El Ranchón, aunque sus administradores no presentaron un presupuesto fijo para “los químicos”, utilizados en la purificación del agua.

CON GUARDAVIDAS

En lo que todos coinciden, es en que para esta época aseguran la presencia de al menos dos guardavidas en sus centros recreativos para evitar cualquier accidente.

En El Ranchón por ejemplo, aseguran las piscinas profundas con mallas alrededor para que no ingrese alguien que no sepa nadar.

La más estricta y mejor cuidada es la del Club Barracudas. En parte esto se debe a que no permiten bañarse a personas que no son del club, pero además a quienes no sepan nadar.

Según el mayor Juan Castellón, administrador del Barracudas, mensualmente se invierten 25 mil córdobas en su mantenimiento. De hecho, se trata de la piscina más grande del país, donde caben un millón 25 mil litros de agua y hay que limpiar su fondo con un buzo.

Debido a esto, ver sus aguas transparentes contrasta con las del resto de piscinas. A pesar de eso, los otros dueños aseguran cumplir con todas las medidas higiénicas exigidas por el Minsa.

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