Roberto Amador N.
Es hora, con motivo de la Semana Mayor, de tocarnos el corazón. Hacer un alto en el camino, y recordar el ejemplo de Jesucristo. Ni los altos puestos ni nada sobre esta tierra perdura. El reino de Dios no es de este mundo, pero los humanos creemos tenerlo acá, al disfrutar de la comodidad y de la gloria del pasajero poder terrenal. Olvidamos que vinimos para ayudar a los demás, con acciones y permanentes actos de amor al prójimo.
Muchos nicaragüenses debimos participar de una u otra forma del sufrimiento de Cristo, permaneciendo en cárceles, desnudos, humillados , y torturados, y ahora los centuriones que un día nos encarcelaron cambiaron sus uniformes militares por la toga de jueces para seguirnos martirizando.
Sólo cuando aceptemos que la convivencia pacífica nos da paz y sabiduría habremos cumplido con nuestra misión en la Tierra.