Kristine Mueller, una activista pro-vida, lee la Biblia frente la clínica donde permacece Terri Schiavo. Los grupos conservadores piden que sea reconectada a un tubo de alimentación.

Eutanasia en el centro del caso de Terri Schiavo

El dramático caso de esta mujer se politiza y divide a EE.UU. WASHINGTON/ AFP, EFE El caso Terri Schiavo, que provocó una fuerte movilización contra la eutanasia en la Casa Blanca y el Congreso, se origina en una grave disputa familiar entre un marido y sus suegros, que se lanzan las más graves acusaciones. Algunos […]

  • El dramático caso de esta mujer se politiza y divide a EE.UU.

WASHINGTON/ AFP, EFE

El caso Terri Schiavo, que provocó una fuerte movilización contra la eutanasia en la Casa Blanca y el Congreso, se origina en una grave disputa familiar entre un marido y sus suegros, que se lanzan las más graves acusaciones.

Algunos internautas allegados de las organizaciones cristianas ultraconservadoras difunden rumores de violencia conyugal fatal, una versión que no ha sido validada en la justicia, mientras que el marido, Michael Schiavo, acusa a sus suegros de sólo querer el dinero de la pareja.

Según la teoría oficial, validada por la justicia, un accidente vascular cerebral habría causado el deterioro de Terri Schiavo, de 26 años, en la noche del 25 de febrero de 1990. “Un nivel altamente reducido de potasio en el cuerpo de la joven mujer”, que fue seguido por “un estricto régimen de pérdida de peso”, habría provocado la crisis.

Su marido, Michael Schiavo, un corpulento hombre rubio con bigotes, que rehizo su vida en 1995 y vive con la madre de sus dos hijos, la describió como una bulímica que comía en grandes cantidades y luego vomitaba.

El diario Miami Herald describió a la joven mujer como sencilla, enamorada a primera vista de su marido y muy apegada a su familia, especialmente de sus padres Bob y Mary Schindler.

La pareja se había conocido en 1982 cuando cursaban sus estudios en Pensilvania (este). Él era más bien un hombre atractivo y ella, con sus 19 años, una enérgica joven mujer de pelo muy castaño.

Terri adelgazó mucho después de sus estudios en el colegio. Sus compañeros la describen como una persona acomplejada por su peso, que incluso había cambiado sus anteojos por lentes de contacto.

“Me voy a casar con él”, habría dicho luego de la segunda cita, dos años antes de su casamiento.

“Estaban tan apegados a la familia Schindler que vivían en la casa de los padres de Terri” cuando el dinero para el alquiler faltaba. Asimismo, cuando los padres de ella, propietarios de una empresa de equipamiento industrial, decidieron jubilarse en la costa oeste de Florida (sudeste), en 1986, los jóvenes recién casados los acompañaron.

Ella se tiñó el pelo de rubio, comenzó a preocuparse por su bronceado y encontró un trabajo de secretaria de un agente de seguros.

Él, por su parte, “administraba restaurantes”, según declaró en un programa de televisión y habían hecho varias consultas médicas porque intentaban tener hijos.

NEGLIGENCIA MÉDICA Y DISPUTA POR DINERO

“Todo eso podría haberse evitado” si el desequilibrio alimentario de la joven mujer había sido diagnosticado, considera Michael Schiavo —que obtuvo 1.2 millones de dólares en daños y perjuicios por “error médico” en noviembre de 1992.

La disputa familiar comenzó poco tiempo después. “El 14 de febrero de 1993, (…) su padre y su madre entraron a la habitación (del hospital), cerraron la puerta (…) y (Bob Schindler) preguntó: ¿cuánto me corresponde? (…) era increíble, quería agarrarse a puñetazos en el pasillo”, contó Michael Schiavo en CNN en octubre de 2003.

Según el abogado del marido, la mayor parte de esa suma está a nombre de Terri Schiavo y es destinado para financiar sus gastos de hospitalización.

Pero la Fundación Schindler-Schiavo, dirigida por la familia de ella, asegura que él recibió más de 500,000 dólares, y su abogado alrededor de 400,000, por lo cual la mujer en estado vegetativo apenas recibe tratamiento, salvo su alimentación artificial.

ESTADO VEGETATIVO

El Instituto Nacional de Neurología estadounidense (NINDS por sus siglas en inglés) describe el “estado vegetativo persistente (persistent vegetative state”) como “un estado en el que una persona perdió sus funciones neurológicas cognitivas y la conciencia de su entorno, a pesar de que mantiene las funciones de base, como la respiración y los ciclos de vigilia y sueño”.

Movimientos espontáneos pueden producirse y la enferma puede incluso abrir los ojos en respuesta a estimulaciones, pero es incapaz de hablar, alimentarse o responder a órdenes, según el NINDS, que hace la descripción clínica de un estado descrito por primera vez en 1972 por los neurólogos Bryant Jennett y Fred Plums.

Las personas en ese estado pueden a veces gesticular, reír o llorar, lo que los neurólogos explican por simples reflejos.

EXPERTO: “REPUBLICANOS Y DEMÓCRATAS SON HIPÓCRITAS”

El caso de Terri Schiavo ha agudizado en EE.UU. el debate legal sobre las competencias del Gobierno federal frente a los estados y sobre la potestad de los poderes públicos para entrar en asuntos privados.

El debate se ha intensificado tras la aprobación ‘in extremis’ por el Congreso, el domingo pasado, de una ley que invalida la decisión del juez de la Florida que ordenó el viernes desconectar a Schiavo de los tubos que la mantienen con vida.

Se espera que el juez federal que reciba el caso, una asignación aleatoria, pida que se mantenga a Schiavo con vida mientras las apelaciones corren su curso.

La ley, ratificada el lunes por la madrugada por Bush, «no tiene precedentes», dijo a EFE, Robert A. Schapiro, profesor de Derecho en Emory University (Atlanta).

Schapiro señaló que «la Corte Suprema ha sugerido que existe el derecho constitucional de negarse a aceptar tratamiento médico, incluyendo agua y comida, incluso si esa decisión provoca la muerte».

También indicó que tradicionalmente ha sido responsabilidad de los estados determinar cuál es la voluntad de la persona, y a raíz de ahí, actuar en consecuencia.

En su opinión, la aprobación apresurada de la ley en el Congreso, donde los republicanos tienen mayoría en ambas cámaras, es una «maniobra política» con la que los republicanos buscan satisfacer a la derecha evangélica, la base conservadora del partido, con mira a las elecciones legislativas de 2006. Los demócratas, por su parte, se opusieron al proyecto de ley por considerarlo una violación de la independencia del Poder Judicial y de la separación de poderes que caracteriza el sistema democrático.

Robert A. Levy, experto en Derecho Constitucional del Instituto Cato, con sede en Washington, cree que tanto republicanos como demócratas «están siendo hipócritas».

Levy señaló a EFE que los conservadores abogan por la intervención federal en este caso, mientras que en el aborto piden que sean los estados los que regulen al respecto.

Los demócratas, dice Levy, hacen lo mismo pero al revés, «quieren que el Tribunal Supremo tenga la última palabra en el aborto porque les conviene, mientras que en el caso de Schiavo abogan por la supremacía estatal».

La Corte Suprema aprobó el derecho al aborto en 1973 en su sentencia «Roe vs. Wade» y dictaminó que los estados deberían acogerse a su decisión.

Levy no duda en calificar la denominada «Ley para aliviar a los padres de Theresa Marie Schiavo» de «inconstitucional» ya que, «es competencia del Estado de Florida el determinar qué hacer en este caso».

Aun así, Levy cree que la ley seguirá adelante y que los legisladores se refugiarán en la vigésima cuarta enmienda de la Constitución, según la cual no se puede privar de la vida a un individuo sin el «proceso debido».

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