Lauren Keller Jonson
Personas en todos los niveles de una organización usan rutinas defensivas, conductas que intentan evitar situaciones engorrosas a individuos, grupos u organizaciones, no simplemente ocultando una verdad amenazadora, sino encubriendo el hecho de que están encubriendo.
Las rutinas defensivas obstaculizan una comunicación eficaz, y pueden impedir a las compañías aprender, y por ende, a mejorar su desempeño.
Para ayudar a los gerentes a revelar actitudes defensivas en sus propios pensamientos, el profesor de Harvard, Chris Argyris, recomienda un ejercicio que denomina columna izquierda/columna derecha. Para usar esa técnica, un gerente debe dividir primero una hoja de papel en dos columnas.
En la columna de la derecha, transcribe una conversación en la cual ha participado. En la columna de la izquierda, escribe lo que estaba pensando y sintiendo pero no quiso expresar en cada momento del diálogo.
Ese ejercicio muestra cómo un razonamiento que no ha sido explicitado es tan defensivo como un razonamiento expresado, dice Argyris. Por ejemplo, los comentarios de una persona en la columna de la izquierda con frecuencia atribuyen una intención maliciosa a la conversación del otro participante.
En lugar de escribir declaraciones como “he cometido aquí un claro error” en la columna de la izquierda, la gente suele culpar a otros por problemas bajo discusión.
“Este ejercicio puede ayudar a las personas a determinar cuán defensivo es realmente su pensamiento”, señala Argyris, “y cómo este tipo de reflexiones afecta su actitud en el trabajo”.