BUD SELIG DECLARÓ ante un Comité del Congreso de EE.UU.

Selig negó saber uso de esteroides

EFE MESA, ARIZONA.- El comisionado del beisbol de las Grandes Ligas, Bud Selig, que el pasado jueves bajo juramento ante un comité del Congreso no hizo ningún tipo de aportación sería sobre el grave problema del consumo de esteroides que se da dentro del deporte que dirige, volvió a negar que lo supiese hace 10 […]

EFE

MESA, ARIZONA.- El comisionado del beisbol de las Grandes Ligas, Bud Selig, que el pasado jueves bajo juramento ante un comité del Congreso no hizo ningún tipo de aportación sería sobre el grave problema del consumo de esteroides que se da dentro del deporte que dirige, volvió a negar que lo supiese hace 10 años.

Cuando la mayoría de los congresistas, expertos en el consumo de esteroides y la opinión pública han manifestado su convencimiento del consumo de substancias en el deporte pasatiempo nacional, Selig insistió en el campo de entrenamiento de los Cerveceros de Milwaukee, que su oficina desconocía por completo esa realidad hasta el 2002 cuando se prohibieron, pero no se controlaban.

Selig rechazó el sábado la noción de que funcionarios del beisbol sabían hace 10 años que los esteroides eran un problema, pero no hicieron nada al respecto.

Algo que manejadores como Tony La Russa, de los Cardenales de San Luis, y varios dirigentes han reconocido todo lo contrario, que era conocido el consumo de substancias prohibidas, pero no podían hacer nada porque no existía ningún tipo de control por parte de los máximos dirigentes del deporte pasatiempo nacional.

Pero el comisionado, en su línea de negar todo, lo mismo que hicieron los seis profesionales en activo y retirados que dieron su testimonio ante el Comité de Reformas Gubernamentales, con la excepción del ex pelotero cubano José Canseco, inclusive trató de presentar al deporte del beisbol como la gran “víctima”.

“Es fácil mirar hacia atrás y volver a escribir la historia”, comentó Selig. “La gente puede decir que teníamos conocimiento, pero quisiera saber en qué se basan, porque no hay evidencias médicas, ni tampoco exámenes”.

El argumento de Selig quedó sin ningún tipo de valor cuando el ex pelotero Mark McGwire, durante la década de los noventa, reconocía públicamente que tomaba substancias que eran legales en Estados Unidos, pero totalmente prohibidas dentro del deporte olímpico y mundial.

McGwire, que en 1998 batió la marca de jonrones del legendario Roger Maris, el pasado jueves, con las lágrimas a punto de brotar de sus ojos, ante el comité se negó a declarar nada relacionado con su pasado, lo que ha sido interpretado como una “aceptación” de que si consumió esteroides como lo había denunciado Canseco en su libro autobiográfico Juiced.

Pero Selig, que se reunió con los periodistas durante el partido de exhibición que disputaron los Cerveceros de Milwaukee y los Cachorros de Chicago, también desestimó la teoría y denuncia de Canseco y otros expertos de que los dueños de equipos sabían del consumo de esteroides y no quisieron darse por enterados, porque estaban satisfechos con la “explosión” de jonrones.

“Nunca se me acercó un dueño y me dijo, que le gustaba lo que estaba haciendo porque los cuadrangulares no están ayudando”, explicó Selig.

Sin embargo, los hechos han demostrado que el duelo de jonroneros que protagonizaron Sammy Sosa y McGwire fue el nuevo punto de partida para que el deporte pasatiempo nacional en Estados Unidos superase la crisis que sufrió después de la huelga laboral de 1994 cuando no se pudo disputar la Serie Mundial.

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