- Convivirá con un proyectil en la cabeza y sufrirá secuelas, dice especialista
Luis Alemán Saballos
Yorling del Socorro Ocón Rodríguez, de 3 años, quien resultara herida de bala durante un asalto, podría recuperarse de las lesiones que sufrió en el cerebro, pero ya no será la misma. Según los médicos que la atienden, la menor sufrirá convulsiones repentinas durante el resto de su vida .
El lunes pasado, la niña fue sometida a una operación para reparar los daños que sufrió en la cabeza a consecuencia de disparos y según los médicos del Hospital Antonio Lenín Fonseca sería trasladada al Hospital Infantil La Mascota para su total recuperación.
Yorling recibió dos disparos de arma de fuego en la cabeza cuando el bus en que viajaba junto a sus padres fue acribillado a balazos por un grupo de delincuentes en la comunidad La Campana, comarca El Guabo, municipio de Santo Tomás, en el departamento de Chontales.
En la balacera también resultó con un disparo en la mano derecha la señora Marjorith Zeledón, madre de la niña lesionada.
VIVIRÁ CON EL PROYECTIL
El doctor Francisco Norori, residente de neurocirugía del Hospital Antonio Lenín Fonseca, explicó que el proyectil está alojado en el cerebro de la niña, el cual presenta coágulos de sangre en el trayecto de la bala, provocando además una inflamación.
“La bala atravesó lo que nosotros llamamos los ventrículos y lesionó los senos y se alojó en la región frontal”, explicó.
Para el médico, lo que más preocupa es una posible infección de las heridas, lo que de ocurrir podría ser fatal.
Según Norori, el objetivo ahora no es sacar la bala, sino prevenir la infección. Explicó que la pequeña podrá convivir con el proyectil, pero que sufrirá como secuela convulsiones permanentes y un déficit motor.
LE DIERON DINERO
Según la madre de Yorling, los delincuentes que balearon el bus en que viajaban, al ver a la niña herida detuvieron al conductor de una camioneta que trasladaba leche y le pidieron que las llevara al hospital más cercano.
“Me dieron 400 córdobas de los que habían robado a los pasajeros del bus y me mandaron al hospital”, relató doña Marjorith Zeledón.
Los delincuentes vestían ropa oscura y andaban armados con fusiles AK y escopetas.