Velia Govaere*
Roman, Times, serif»>Opinión económica
Apropiación nacional del DR-Cafta
Velia Govaere*
En todos los procesos hay primeros pasos y pasos decisivos. En Comercio Internacional Nicaragua ha caminado ya muchos pasos. Sin embargo ninguno ha sido tan trascendental como la firma del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica con los Estados Unidos de América (Cafta), el 28 de mayo de 2004 y la consiguiente incorporación de República Dominicana en agosto del mismo año (que lo convierte en DR-Cafta). Pero la firma inicia apenas el proceso.
Dicen que en la puerta del horno se quema el pan. Después del éxito de la negociación se requiere ahora que cada actor juegue el rol que le corresponde porque los beneficios esperados del DR-Cafta son solo potenciales.
En Nicaragua el texto de este tratado fue formalmente remitido a su Asamblea Nacional el cinco de octubre del 2004, y nada hace dudar contar con un resultado positivo en el primer semestre del 2005. Le corresponde a la Asamblea Nacional la aprobación expedita del Tratado a fin de evitar que inversión extranjera flotante ubique sus recursos en otros suelos centroamericanos que ratifiquen con mayor celeridad dicho tratado.
Le corresponde al Poder Ejecutivo la creación de condiciones de competitividad territorial, adaptación institucional, adecuación legal y creación de capacidades sectoriales. Se va caminando a ritmos jamás vistos antes en desarrollar nuestra competitividad. Se crean capacidades institucionales en recursos humanos y en instrumentos legales.
Le corresponde al sector privado articularse en sintonía con el esfuerzo del sector gubernamental para hacer efectivas las oportunidades de crecimiento del tratado. Todo parece indicar que el sector privado ha entendido la importancia del paso.
¿Estamos listos? Creo que en Nicaragua cada protagonista está haciendo lo mejor que puede para ajustarse apropiadamente al rol que le corresponde. Los otros países no tienen gran ventaja sobre Nicaragua. El Salvador indudablemente sí y fue además el primero en aprobar el tratado. Costa Rica es la mejor preparada institucionalmente, con un sector productivo que cuenta con más de 3500 productos exportables destinados a más de 100 países.
Pero en Costa Rica, el DR-CAFTA ni siquiera ha sido todavía remitido a su Asamblea Legislativa. La crisis política local, con dos ex presidentes en prisión y otro bajo amenaza de seria acusación penal, se suma a condiciones del tratado que afectan instituciones paradigmáticas nacionales, como telecomunicaciones y seguros, actuales monopolios estatales que bajo el tratado deberían abrirse a la competencia internacional. A esto se suma la política de la actual administración que ha ligado su remisión a la Asamblea Legislativa a la aprobación de una reforma fiscal que no tiene nada que ver con el tratado y que, a su vez, adolece de problemas procedimentales propios. En resumen no sería extraño que en Costa Rica se deje otra vez que el tiempo aclare los nublados del día. Eso da una enorme oportunidad para los que corren primero.
Por eso mismo debemos acelerar mucho más nuestro paso.
Con el DR-CAFTA Nicaragua tendrá oportunidades nunca antes vistas de mejorar los tres ejes de toda política comercial externa al incrementar el volumen de sus exportaciones, diversificar la oferta exportable disponible y atraer inversión extranjera directa.
Esto es decisivo para Nicaragua, más que para otros, porque carecemos de capital nacional suficiente para aprovechar el tratado en toda su dimensión. A través de una mayor captación de inversión extranjera, de un potencial encadenamiento productivo y de un acceso preferencial al mercado estadounidense se generaría un fuerte impacto en diversas áreas, especialmente en la industria del sector textil y de confección. Algunos de los frutos que se esperan recoger de una implementación exitosa de las cuotas de textiles son mayor creación de empleo, transferencia de tecnología y generación de un mayor valor agregado.
En Nicaragua existe esta conciencia. Los diferentes actores entendieron que la firma de este Tratado venía acompañada de grandes retos y existe apropiación social de la responsabilidad de hacer realidad la potencialidad del tratado. El destino dirá si Nicaragua avanzó con el paso que requería una implementación exitosa del tratado.
Siempre habrá aves de mal agüero que solo verän peligros y palomas ingenuas que solo verán oportunidades. Nicaragua hizo una opción por el optimismo y apostó a la esperanza. «Abominad la boca que predice desgracias funestas», ya decía Rubén, cuando saludaba a los optimistas. El tratado no será un cuerno de la abundancia. Pero es una ventana que nos abre miles de otras ventanas, como en un cuadro de los espacios imposibles de M. C. Escher. En este rompecabezas se articulan necesariamente todos los actores o el cuadro queda fallido. El DR-CAFTA es de todos. Debemos apropiarnos de él. Somos su dueño. Se hizo para nuestro beneficio. Por eso mismo se consolida con esfuerzo de todos, concertación social y visión colectiva de nación. Para darle un mentís a las Casandras nacionales, el esfuerzo gubernamental y de Estado necesita complementarse con el apoyo del pueblo nicaragüense. Este es un tema central que debe unir al país por encima de todas las contradicciones.
* La autora es Abogada y Consultora del Mific.