Edgard Tijerino M.
Después de salirse del ataúd a la orilla de la fosa para asombrar al mundo del beisbol con siete triunfos consecutivos, los Medias Rojas de Boston enfrentan una misión extraña: defender el título de Campeones Mundiales, algo que no ocurría desde 1919, cuando todavía Babe Ruth estaba con ellos.
Sin la temible escopeta de Pedro Martínez esa pretensión es un reto tan gigantesco como escalar el Everest, y lo sabe muy bien el manager Terry Francona. Sólo consideremos que con 93, 95 y 98 triunfos en las últimas tres temporadas, los de Boston no han podido ganar el Este de la Liga Americana, porque en cada uno de esos intentos los Yanquis han estado adelante con más de 100 triunfos, y de acuerdo a la mayoría de expertos, parece inevitable que eso continúe.
La más grande intriga: ¿qué hay detrás de Curt Schilling en la rotación de abridores?, obliga a rascarse frenéticamente la cabeza incluso a los cerebros que estudian en Harvard, a poca distancia del Fenway Park.
Ofensivamente, Boston mete miedo, como lo ha hecho casi siempre, desde los tiempos de Ted Williams y Vernon Stephens, pasando por la época de CalYaztremski, George Scott y Tony Conigliaro, y por supuesto, la de Fred Lynn y Jim Rice.
Boston del 2005 presenta en su línea de fuego a dos campeones de bateo como lo han sido Manny Ramírez y Bill Muller; agregando una de las más explosivas combinaciones 3 y 4 que podamos imaginar, con los dominicanos David Ortiz y Ramírez, capaces de conectar más de 40 jonrones y empujar más de 120 carreras cada uno de ellos; un lead-off tan agresivo como Johnny Damon, que hace de todo y muy bien; un catcher altamente valorado y bateador productivo tal es Jason Varitek ; un short excelente y bateador ruidoso como Edgard Rentería; y el aporte de Kevin Millar y Trot Nixon, nunca subestimados frente al plato.
Claro, con ese apoyo, Schilling debe ganar más de 20 cómodamente, pero, ¿será suficiente para los otros de la rotación?
El zurdo David Wells (12-8 y 3.73 con San Diego en el 2004), ya cumplió 41 años, entrando a una etapa en que el desgaste hace que el brazo se sienta más pesado; los nudillos de Tim Wakefield (12-10 y 4.87) aún con ese tipo de soporte, no son confiables; Matt Clement (9-13 y 3.68 con los Cachorros), no puede ser considerado algo seguro; Wade Miller (7-7 y 3.35 con Houston), es otra duda respecto a su restablecimiento, pese a que lo vimos ganar 16 y 15 juegos en el 2000 y el 2001; en tanto Bronson Arroyo (10-9 y 4.03), sigue tratando de conseguir consistencia con el buen manejo de sus bolas de quiebre.
Puede llegar a funcionar como una rotación efectiva, pero hay mucha incertidumbre antes del Play Ball.
El cuadro interior con Bill Mueller en tercera, Edgard Rentería en el campo corto, Mark Bielhorn en segunda y Kevin Millar en primera, se ve sólido. Varitek estará detrás del plato, Ortiz el Designado y en los bosques, Ramírez por la izquierda, Damon en el centro y Trot Nixon en el derecho.
La faena de rematar está en buenas manos. La reputación de Keith Foulke, quien salvó dos veces más de 40 juegos antes de llegar a Boston para firmar 32 rescates, ha crecido, y con Matt Mantei, Mike Timlin, John Halama y Allan Embree detrás, Boston puede retar a los Yanquis.
VARITEK CLAVE
Cuando Boston perdió a Pedro Martínez, todos los esfuerzos se concentraron en impedir la salida de Jason Varitek, un catcher buscando por 8 equipos. Y la gerencia lo logró. Varitek que además de ser una garantía mascoteando, dirigiendo y tirando es una fuerza ofensiva, es depositario de grandes expectativas.
Boston alineará a Johnny Damon (304, 189 H, 123 CA, 20 HR y 94 CE) como CF; Edgard Rentería (287, 168 H y 84 CA con San Luis) SS; Manny Ramírez (308, 43 HR y 130 CE) LF; David Ortiz (301, 41 HR y 139 CE) BD; Jason Varitek (296, 18 HR, 73 CE) C; Kevin Millar (297, 18 HR, 74 CE) 1B; Trot Nixon (315 y 23 CE en 48 juegos) RF; Bill Mueller (283 y 113 H en 110 juegos) 3B; Mark Bielhorn (264 y 138 H en 138 juegos) 2B.