- Nosotros los humanos somos muy dados a depender o volvernos adictos. Podemos volvernos dependientes o adictos a la televisión, a los juegos de azar, a algún tipo de comida, al cigarro, al alcohol, al sexo, a drogas e incluso hasta ser dependientes de alguna persona en particular
La dependencia emocional se da cuando una persona gira su vida en torno a otra. Esto produce que la persona dependa psíquica y emocionalmente de la otra, haciendo una relación hasta sumisa, pasiva con pérdida de su autoestima, y en casos extremos, hasta desencadenar un trastorno de ansiedad o depresión.
Las adicciones a las drogas son de suma importancia debido a que las estadísticas indican que el consumo de drogas se ha incrementado y el 7.3 por ciento de la población total abusa o es dependiente de alcohol o drogas ilícitas. Por lo anterior, enfocaremos nuestra atención en este artículo a la dependencia de las drogas.
La dependencia de drogas es de dos tipos: psíquica y física. La dependencia psíquica requiere del uso continuo o periódico de una droga para obtener placer o evitar un malestar. La dependencia física es un estado de adaptación a la droga que se manifiesta por disturbios físicos cuando la droga es suspendida. Al hablar de adicción a una droga, nos referimos a la dependencia psíquica que tiene la persona a la misma.
La dependencia de una substancia o droga puede reconocerse cuando hay tolerancia a la misma, es decir se requiere mayor cantidad para obtener el efecto deseado, síntomas de abstinencia cuando se suspende, consumo en mayores cantidades o por períodos prolongados, gasta tiempo para conseguirla o para utilizarla, interrumpe su trabajo u obligaciones familiares, sociales y utiliza dicha sustancia a pesar de conocer el daño físico o psíquico que causa.
La adicción puede darse porque las drogas predisponen al abuso induciendo un comportamiento adictivo. La droga puede “sensibilizar” a una persona y causar hipersensibilidad a sus efectos psicomotores. El sustrato neuroanatómico de esto se encuentra en nuestro cerebro en un circuito dopaminérgico, y la mayoría de las drogas facilitan la transmisión dopaminérgica.
OPIODES COMO LA HEROÍNA
El opiode más usado en la calle es la heroína y es vendida como un polvo blanco con concentraciones que oscilan de 0 a 90%. La heroína puede estar contaminada con lactosa, manitol, procaína o quinina. Esta droga es utilizada en inyección intravenosa, inyección subcutánea, inhalada o fumada. El efecto agudo de la heroína es somnolencia, euforia, sensación de éxtasis comparada a una sensación orgásmica, seguido de somnolencia placentera o actividad psicomotora incrementada.
La sobredosis de heroína produce pupilas pequeñísimas, coma y depresión respiratoria que puede conducir a la muerte. Los síntomas y signos de abstinencia de la droga aparecen unas pocas horas después de la última dosis, y se caracterizan por irritabilidad, ansiedad, debilidad, lagrimeo, sudoración y sueño inquieto. Posterior al sueño, aparecen naúseas, vómitos, diarrea, calambres abdominales, espasmos en los músculos, fiebre, flashes de calor y sudoración que alterna con escalofríos. Los síntomas de abstinencia pueden durar de 7 a 10 días siendo peor en las primeras 72 horas.
PSICOESTIMULANTES COMO LA COCAÍNA
La cocaína es el psicoestimulante más abusado y los adictos lo usan intranasal o parenteral como hidrocloruro de cocaína, o fumado, como alcaloides de cocaína (crack). El patrón de uso es de corrida, consumiendo la droga por varias horas o días sin dormir. La cocaína fumada o intravenosa produce una sensación que es diferente de la causada por la heroína con una euforia de duración prolongada. Hay tolerancia a estos efectos, es decir con la misma dosis no se obtiene el efecto anterior, lo que conlleva al uso repetido y mayores dosis, causando efectos menos deseables tales como paranoia, ilusiones, alucinaciones, violencia, movimientos anormales y convulsiones.
La sobredosis causa agitación, agresividad, alucinaciones, movimientos repetitivos, crisis convulsivas, letargia y coma. El dolor de cabeza, dolor toráxico, flush, sudoración importante son comunes. Pueden tener arritmias cardíacas, hipertensión, paro cardíaco, fiebres altísimas, insuficiencia renal y muerte súbita. La dosis que conduce a la muerte es variable y la muerte puede darse con cualquier vía de administración. Los adictos a cocaína usualmente utilizan alcohol u otras drogas; los que utilizan cocaína-crack a menudo también fuman marihuana. Al dejar de consumir la cocaína, les causa síntomas de abstinencia, tales como fátiga, depresión e ideación suicida.
MARIHUANA
La marihuana es la droga ilegal más popular y es usualmente fumada. Sus efectos inician a los 10-20 minutos y duran de dos a tres horas. Produce una euforia de ensoñación y de relax. El tiempo se percibe más lento, hay despersonalización y alteración del sentido de la proporción del cuerpo. La memoria, el juicio y la coordinación se alteran. Los ojos se enrojecen, hay boca seca, palpitaciones, aumento de la presión sistólica o hipotensión al ponerse en pie. El apetito y la sed se incrementan. Las altas dosis o sobredosis causan alucinaciones auditivas, visuales, excitación psicótica o depresión, bradicardia o hipotensión. Al dejar de fumar marihuana aparecen síntomas de abstinencia como ansiedad, cefalea, anorexia y síntomas gastrointestinales.
INHALANTES
Los abusadores de estas sustancias son niños y adolescentes que inhalan sustancias solventes como la “pega” por la nariz o por la boca. Los efectos agudos recuerdan a la intoxicación alcohólica: relajación, euforia, incoordinación, habla arrastrada y visión doble. Las dosis altas pueden darnos reacciones psicóticas, alucinaciones y crisis convulsivas. Los efectos duran de 15 a 30 minutos pero son sostenidos por la inhalación continua. También la muerte puede darse por vómitos con aspiración a los pulmones, sofocación al usar bolsas plásticas y por arritmias cardíacas.
* El autor es miembro del equipo de especialistas del Hospital Metropolitano Vivian Pellas.
RECOMENDACIONES
1Lo mejor es no intentar probar alguna droga.
2Si hay consumo de drogas, hay que tomar la decisión de suspender su uso y buscar apoyo en un centro de rehabilitación.
3Buscar ayuda psicológica y espiritual.