Anne Pérez Rivera
Los niños y niñas entre cero y cinco años de edad son los más vulnerables en el padecimiento de algún tipo de desnutrición, revela la investigación sobre Vulnerabilidad de la seguridad alimentaria y nutricional en la niñez y adolescencia nicaragüense, elaborada por la Procuraduría para la Defensa de Derechos Humanos (PDDH).
En la zona norte de Nicaragua hay un 45 por ciento de infantes que padecen desnutrición crónica, mientras a nivel nacional se calcula un 20 por ciento de niños con este padecimiento.
La desnutrición crónica está presente cuando la talla de un niño no corresponde con la edad, aseguró Carlos Emilio López, Procurador Especial de la Niñez y la Adolescencia.
DEFICIENCIAS DE FLUOR
La investigación, sexta publicación de la colección Observatorio de Derechos Humanos de la Niñez y Adolescencia, revela que el 51 por ciento de los niños nicaragüenses tienen una deficiencia de fluor. Esto provoca malformaciones y fragilidad en los dientes y huesos de los niños, explicó López.
Existen también deficiencias de yodo, mientras el 20 por ciento de los niños tienen prevalencia de anemia, lo que indica que tampoco hay un consumo de hierro, revela “El pan nuestro…”, nombre del informe financiado con fondos del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia y el Gobierno de Italia.
Los factores que afectan directamente la inseguridad alimentaria es la pobreza, el desempleo y el alto costo de la canasta básica, expresó López.
La investigación explica que los grupos más vulnerables son los hijos de padres que han emigrado, los hijos de obreros agrícolas y los de pequeños productores.
Entre los departamentos con mayor inseguridad alimentaria se encuentran Nueva Segovia, Matagalpa y Managua.