- INE encuentra agua a poca profundidad y una corriente contaminada en dos direcciones
Wilder Pérez R.
El agua subterránea de Santo Tomás, Chontales, está corriendo con combustible como ingrediente adicional, producto de un derrame de gasolina ocurrido el pasado 20 de enero en la gasolinera Esso de esa ciudad.
Aunque el derrame ya cesó, el flujo de gasolina se volvió incontrolable porque llegó hasta el manto acuífero, que está a un metro de profundidad, y se expandió, según las explicaciones del Instituto Nicaragüense de Energía (INE).
Nelly Harding, especialista ambiental del INE, dijo que encontrar agua a tan poca profundidad fue una sorpresa, y más lo fue descubrir que la pluma de contaminación (la ruta que sigue el derrame) no sólo corría hacia el norte, sino también al noroeste.
Desde la gasolinera, el combustible atravesó la carretera bajo la tierra, entre el subsuelo y el manto acuífero, hasta emanar bajo la habitación de Lenín Bravo Chavarría e impregnar las paredes de toda la vivienda.
Luego de tres semanas, 13 personas, entre ellas seis niños, debieron abandonar la propiedad. Todo corrió por cuenta de la empresa Esso.
Un mes y medio después se detectó otra emanación de gasolina en la joyería de Edgard Bravo. Éste se vio obligado a abandonar su negocio, la única forma que tenía de ganarse la vida. Pero además descubrieron efluvios en la carretera a El Rama, tramo dos del puente La Tonga, kilómetro 180, y a un lado de la misma, frente al hotel y restaurante Plata.
“El problema es que además de afectar el suelo, subsuelo, manto acuífero y plantas, también afectó a las personas, porque los hidrocarburos son cancerígenos; el impacto ambiental va a producir cambios bruscos en las personas que habitan ahí, no podrán volver durante al menos un año”, comentó Giovanni Carranza, miembro de la comisión interinstitucional que estudia el caso.
Carranza informó que la Esso ha mostrado plena voluntad de contribuir con la solución del problema, pero no se explica por qué el proceso avanza con lentitud.
Ante esa situación, la transnacional tiene hasta el martes 8 de marzo para presentar un plan contingente. En una segunda fase deberá presentar el plan de remediación y hasta deberá financiar cualquier retraso que el derrame represente, para la construcción del tramo de carretera afectado.
PELIGRA TUBERÍA
La otra preocupación de la comisión es que las tuberías de agua potable que atraviesan la zona, podrían empeorar la contaminación si alguna de ellas se avería.
“Es muy posible que las tuberías de agua potable, de alguna manera, estén flotando sobre combustible; por eso tienen que hacer un diagnóstico ambiental bien detallado”, afirmó Carranza.
Harding aclaró que hasta el momento la población de Santo Tomás no está expuesta a ingerir aguas contaminadas, pero reconoció que “obviamente, si se rompe algún tubo, hay que cortar el suministro, porque hay riesgo de contaminación”.
LA PRENSA intentó comunicarse con la sede en Nicaragua de la Esso Standard Oil, pero la respuesta fue que devolverán la llamada el próximo lunes.
CORN ISLAND “A SALVO”
La alarma sobre el derrame de combustible en Corn Island parece haber desaparecido.
Los datos preliminares estiman que el derrame fue de 10 ó 15 galones, una cantidad con poco impacto ambiental, según informó Medardo López, funcionario del Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales.
El accidente habría ocurrido cuando la empresa Petronic cambiaba tuberías, en tareas de mantenimiento, en esa isla turística de la Región Autónoma Atlántico Sur.