- Juan Pablo II sale bien de una traqueotomía practicada tras nueva crisis respiratoria
- Numerosas dolencias, obstáculos para su recuperación
Kelly VelásquezROMA/ AFP
El Papa Juan Pablo II, que fue sometido con éxito la noche del jueves a una traqueotomía en el hospital romano Gemelli, donde había sido nuevamente internado de urgencia por una crisis respiratoria, salió de la anestesia de buen humor, según un representante del Gobierno italiano.
“Entré al hospital Gemelli triste y preocupado y salí muy satisfecho”, declaró a la prensa Gianni Letta, vicesecretario de la jefatura del Gobierno italiano, que acudió en nombre del primer ministro Silvio Berlusconi,
Según Letta, el Papa, que estaba “muy sereno y tranquilo”, se despertó lúcido de la operación, que duró unos 30 minutos.
“Al despertarse de la anestesia general, dirigiéndose hacia los médicos hizo un gesto con la palma de la mano, como de recriminación, similar al que se hace cuando los niños han hecho una maldad”, contó Letta.
“El síndrome de la gripe, que motivó la mañana del jueves la hospitalización del Santo Padre en el policlínico Gemelli, se complicó con nuevos episodios de insuficiencia respiratoria aguda, causados por una estrechez de la laringe”, había indicado antes el Vaticano en un comunicado.
“La traqueotomía tuvo éxito”, declaró el portavoz de la Santa Sede, Joaquín Navarro Valls, al término de la intervención.
“Este cuadro clínico obligó a realizar una traqueotomía para asegurar la adecuada ventilación del paciente”, precisó el comunicado.
El Papa, de 84 años, fue intervenido de las 20:20 (19:20 GMT) a las 20:50 (19:50 GMT) y fue informado sobre la necesidad de la operación.
“El Santo Padre dio su consentimiento”, precisó el Vaticano.
“La evolución postoperatoria es regular”, agregó Navarro Valls, quien aseguró que el Sumo Pontífice pasará la noche en su habitación del hospital.
Las condiciones de salud del Papa se agravaron la tarde del miércoles, por lo que sus médicos decidieron internarlo en el Gemelli, contó Navarro Valls.
La operación, que consiste en abrir un orificio en la garganta para facilitar la respiración al paciente, fue efectuada por dos otorrinolaringólogos: Gaetano Paludetti, de la Universidad Católica del Sagrado Corazón, y Angelo Camaioni, del hospital romano San Juan de Dios.
El jefe del equipo médico del Papa en el hospital, el profesor Rodolfo Proietti, fue el encargado de administrar la anestesia general.
Según fuentes médicas, el Papa, al que le colocaron un tubo en el orificio situado debajo de las cuerdas vocales, para permitir la entrada de aire a los pulmones, no podrá hablar durante un tiempo.
Una vez “superados los espasmos, es posible que le retiren el tubo y cierren la herida. No se trata de algo permanente”, aseguró el otorrinolaringólogo Roberto Filipo.
Hace exactamente dos semanas el Papa regresaba al Vaticano a bordo de su “papamóvil” tras permanecer hospitalizado 10 días en la misma clínica, por graves deficiencias respiratorias.
Este jueves temprano, el médico personal del Papa, Renato Buzzonetti, quien lo asiste desde hace 25 años, decidió reingresarlo en el hospital debido a una nueva crisis respiratoria aguda.
A primera hora de la noche, los médicos optaron por realizarle una traqueotomía, a pesar del riesgo de infección.
“Una traqueotomía implica graves riesgos de infección y no siempre está indicada, porque al abrir un orificio en la garganta se elimina un filtro importante”, declaró Giovanni D’Urso, especialista en vías respiratorias, a la televisión pública TG3.
Las medidas de seguridad se reforzaron en torno del hospital, donde cientos de periodistas están pendientes de la salud del Sumo Pontífice.
Como parte de ese dispositivo, se ha restringido el acceso al décimo piso, donde se encuentra el apartamento del Papa, quien suele llamarlo “Vaticano tres”, después del palacio apostólico y la residencia de verano de Castelgandolfo, cerca de Roma.
El Papa estuvo ingresado nueve veces en ese hospital, donde permaneció 159 días como paciente y fue sometido a siete intervenciones quirúrgicas, contando la traqueotomía.
Las complicaciones respiratorias de Juan Pablo II comenzaron el 1 de febrero con un cuadro de laringotraqueitis aguda, seguida de espasmos dolorosos, que lo obligaron a permanecer 10 días ingresado.
Varios médicos consultados por la AFP temen que se trate de una agravamiento de la enfermedad de Parkinson, que afecta al sistema nervioso central obstaculizando el proceso respiratorio.
Juan Pablo II sufrió esta recaída a pesar de haber pasado 14 días recuperándose en la Santa Sede y de haber reducido los compromisos de su agenda de trabajo.
Miles de mensajes de solidaridad han sido enviados de todo el mundo, en particular de las máximas autoridades italianas, entre ellas el Presidente de la República, Carlo Azeglio Ciampi, así como de los más importantes cardenales de la Curia Romana.
“Oremos por la salud del Papa”, pidió el jueves el cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
BUEN ÁNIMO
Giani Letta, funcionario italiano que vio al Papa, dijo que estaba “muy sereno y tranquilo” y se despertó lúcido de la operación. “Al despertarse de la anestesia general hizo un gesto con la palma de la mano, como de recriminación, similar al que se hace cuando los niños han hecho una maldad”, contó Letta.